El adiós de las palabras
"Y con mi pecho que ha sentido
del corazón cada latido
y lo ha sabido hacer callar."
Será eso que llaman fortaleza.
Elegy, for solo viola.
Ahora, sentada en el borde de unos ojos de gato, unos enormes ojos de gato, que me miran como si yo ya apenas existiese, acaso en forma de mitad, de descuido... por fin entiendo que la música de la vida, la tocan dos instrumentos de viento que van armoniosamente a destiempo.
viernes, 15 de febrero de 2013
martes, 3 de julio de 2012
A propósito de una evidencia
... y el recuerdo es ausencia y la añoranza no es.
El deseo de morir al lado y la tentación de existir. Todo suele entrelazárseme por estos torpes torbellinos que a veces me gritan la dolorosa evidencia: quieren danzar al mismo ritmo, quieren agarrárseme con la misma intensidad, que tus tormentas, que los maremotos que regalabas, tan gratuitamente, y con los que yo inundaba mi cuerpo y regaba mi nada.
Era doloroso querer seguir bailando sin música, querer seguir cantando sin voz. Es doloroso que eso no haga menos doloroso desear haberme ido. Haber parado de danzar. Danzar sola, danzar con otros.
Vuelvo a Cioran, vuelvo a "La tentación de existir".
Vuelvo a esas siete de la tarde a redescubrir que perezco en ese yo que asumo, a leerte "llevar un nombre es reivindicar un modo exacto de hundimiento". Vuelvo a temblar de la sensación de poder de la que se reviste este sentirme tan tan tan insegura, tan conquistada.
Y este instante en el que acojo en mi presente ese escalofrío que hacías nacer es mi afirmación más rotunda, más bella, del pasado. Y es también, sí, es también mi despedida. Es el adiós de las existencias retrospectivas.
"el horizonte dibujó un barco, el barco surcó un mar, ay de ti y de mí que en tierra hemos quedado, en tierra que no es de dos...".
miércoles, 6 de junio de 2012
lunes, 21 de noviembre de 2011
lunes, 14 de noviembre de 2011
Las estrellas viven de un fuego que las hace vivir y a la vez las devora; su vida es una agonía radiante puesto que ellas alimentan sus resplandores con la combustión de sus propias entrañas, es decir, que mueren de vida hasta su muerte irreversible.
Así ocurre con nosotros, animales, mamíferos, primates, humanos, que vivimos por la regeneración permanente de nuestras células y moléculas a partir de su muerte y destrucción. Así ocurre con nuestras sociedades que se regeneran educando a generaciones nuevas mientras mueren las viejas.
-Vivir de muerte, morir de vida- había enunciado Heraclito.
Bichat definía la vida como el conjunto de funciones que resisten a la muerte. Hay que completar y dialectizar su enunciado: la vida se resiste a la muerte utilizando la muerte. Hay a la vez lucha mortal y copulación entre Eros y Thanatos.
Por nuestras actuales y crecientes conversaciones trasnochadas de la ética en lo colectivo, la ética en el impulso individual, la ética que es ética y la ética que inventa serlo, acabo cogiendo libros como el de Edgar Morin que me aclaren un poco el tema del que hablo desde casi la total ignorancia.
Pero al final, me he quedado con la paz de la metáfora, que sólo da lugar a la concesión del respiro tras el retorcerse de las ideas, porque no creo que la metáfora, al fin y al cabo, sea menos profunda que una tesis kilométrica, si está bien expresada y encierra "bastante del todo" en apenas nada.
Y me quedo en la metáfora porque me saca de tanto callejón sin salida en las conversaciones que solucionarían el mundo y nos devolverían el bucle individuo-especie-sociedad (rescate de la humanidad de la humanidad) si acabara en conclusión y propuesta, y no en interesante anécdota.
martes, 8 de noviembre de 2011
Sí, pensar, maniatar ideas, construir castillos con ladrillos de vapor de tu penúltimo aliento: salir por la ventana aunque la puerta haya estado siempre abierta. Pensar (perderle el miedo a las alturas).
Pienso en los corazones en los que hace tanta soledad que las palabras se suicidan, en las palabras en las que hace tanto vacío que las letras se apresuran a mudar a otro significado más íntimo.
Y pienso en ese camino que no me acogerá de vuelta, en esa ciudad en la que fui eternamente joven y en la que permanecen heridos mis días más ingenuos, los que se daban a la vida por entero, los plenos, los únicos, que ahora ya no lloro por si su herida fuera ya de muerte y estuviera llorando imposibles.
domingo, 30 de octubre de 2011
Perdido ya el miedo a las alturas.. :-)
Después de corrernos, no me marcharé corriendo.
Me quedaré otro ratito, junto a ti, perdiendo el tiempo.
Después de corrernos, no encenderé un cigarrito.
Fumo poco últimamente, y sólo fumo tus besos.
Me quedaré otro ratito con el silencio de tus ojos,
junto a ti, mirando al techo.
Sólo se escucha a lo lejos ese camión de la basura,
haciendo su ronda nocturna.
Después de corrernos no me quedaré dormido,
pues nada más bonito, que soñar contigo, despierto.
Después de corrernos no iré a hacer un pis ni iré a lavarme,
no oiré el teléfono ni el timbre, me quedaré contigo para siempre.
Me quedaré otro ratito con el silencio de tus ojos,
junto a ti, mirando al techo.
Sólo se escucha aquí cerquita, ese rugido de mis tripas,
y en el tejao, un gatito, le va maullando a la luna.
El camión de la basura; Albert Plá.
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