lunes, 21 de noviembre de 2011

Montas el espectáculo de la vida entre cuatro paredes blancas.
Esa representación que nunca me aburre, que me conmueve.
La verdad de las mentiras.
¡Qué imprescindible! ese baile de siluetas que nace de sus manos.
Acuna la vida y le crece teatro.

lunes, 14 de noviembre de 2011

Las estrellas viven de un fuego que las hace vivir y a la vez las devora; su vida es una agonía radiante puesto que ellas alimentan sus resplandores con la combustión de sus propias entrañas, es decir, que mueren de vida hasta su muerte irreversible.
Así ocurre con nosotros, animales, mamíferos, primates, humanos, que vivimos por la regeneración permanente de nuestras células y moléculas a partir de su muerte y destrucción. Así ocurre con nuestras sociedades que se regeneran educando a generaciones nuevas mientras mueren las viejas.
-Vivir de muerte, morir de vida- había enunciado Heraclito.
Bichat definía la vida como el conjunto de funciones que resisten a la muerte. Hay que completar y dialectizar su enunciado: la vida se resiste a la muerte utilizando la muerte. Hay a la vez lucha mortal y copulación entre Eros y Thanatos.

Por nuestras actuales y crecientes conversaciones trasnochadas de la ética en lo colectivo, la ética en el impulso individual, la ética que es ética y la ética que inventa serlo, acabo cogiendo libros como el de Edgar Morin que me aclaren un poco el tema del que hablo desde casi la total ignorancia.
Pero al final, me he quedado con la paz de la metáfora, que sólo da lugar a la concesión del respiro tras el retorcerse de las ideas, porque no creo que la metáfora, al fin y al cabo, sea menos profunda que una tesis kilométrica, si está bien expresada y encierra "bastante del todo" en apenas nada.
Y me quedo en la metáfora porque me saca de tanto callejón sin salida en las conversaciones que solucionarían el mundo y nos devolverían el bucle individuo-especie-sociedad (rescate de la humanidad de la humanidad) si acabara en conclusión y propuesta, y no en interesante anécdota.

martes, 8 de noviembre de 2011

Sí, pensar, maniatar ideas, construir castillos con ladrillos de vapor de tu penúltimo aliento: salir por la ventana aunque la puerta haya estado siempre abierta. Pensar (perderle el miedo a las alturas).

Pienso en los corazones en los que hace tanta soledad que las palabras se suicidan, en las palabras en las que hace tanto vacío que las letras se apresuran a mudar a otro significado más íntimo.
Y pienso en ese camino que no me acogerá de vuelta, en esa ciudad en la que fui eternamente joven y en la que permanecen heridos mis días más ingenuos, los que se daban a la vida por entero, los plenos, los únicos, que ahora ya no lloro por si su herida fuera ya de muerte y estuviera llorando imposibles.

domingo, 30 de octubre de 2011

Perdido ya el miedo a las alturas.. :-)

Después de corrernos, no me marcharé corriendo.
Me quedaré otro ratito, junto a ti, perdiendo el tiempo.
Después de corrernos, no encenderé un cigarrito.
Fumo poco últimamente, y sólo fumo tus besos.

Me quedaré otro ratito con el silencio de tus ojos,
junto a ti, mirando al techo.
Sólo se escucha a lo lejos ese camión de la basura,
haciendo su ronda nocturna.

Después de corrernos no me quedaré dormido,
pues nada más bonito, que soñar contigo, despierto.
Después de corrernos no iré a hacer un pis ni iré a lavarme,
no oiré el teléfono ni el timbre, me quedaré contigo para siempre.

Me quedaré otro ratito con el silencio de tus ojos,
junto a ti, mirando al techo.
Sólo se escucha aquí cerquita, ese rugido de mis tripas,
y en el tejao, un gatito, le va maullando a la luna.
El camión de la basura; Albert Plá.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Mis amantes me ahogan.
Oprimen sus labios y se agolpan en los poros de mi piel,
me empujan por las calles y salas de reunión,
vienen desnudos a mí, de noche,
gritan de día ¡eh! desde las rocas del río,
se balancean y cantan sobre mi cabeza.
Me llaman por el nombre desde los jardines, viñedos y la intrincada maleza,
o mientras nado durante mi baño, o bebo en la bomba de la esquina,
o cuando el telón ha bajado en la ópera,
o echo una ojeada a la cara de una mujer en el coche del tren;
irrumpen en todos los momentos de mi vida,
besan mi cuerpo con besos dulces y balsámicos,
pasando sin ruido puñados de su corazón
y dándomelos para que yo los haga míos.

Hojas de hierba; Walt Whitman.

lunes, 19 de septiembre de 2011

En honor a la verdad

Soy más que sexo,
y menos que el amor.

El insomnio de una calle iluminada,
un pájaro enjaulado,
tras las flores de un balcón.

Soy más que una mera circunstancia,
y mucho menos que un adiós.

Cada mujer soñada por Hopper,
respirando inútiles aires de espera,
en la desnuda habitación.

Pero se acaba, se ha acabado.
No apetecen más pinturas sin color.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

apología del yo contradictorio

Sus disputas y sus desacuerdos no son en ellos mismos más que un confuso estrépito de batalla que no puede aturdir a quien tenga el cerebro libre y el corazón piadoso.
Vida o muerte, enfermedad y salud, espíritu y naturaleza,
¿son contrarios? ¿son eso problemas?.
Lo irrazonable de la muerte se desprende de la vida; si no, la vida no sería vida, y la posición del homo dei se halla en el centro, con la falta de razón y con la razón, de la misma manera que su posición está entre la comunidad mística y el individualismo inconsciente.
Eso es lo que veo desde mi columna.
El hombre es el dueño de las contradicciones, éstas existen gracias a él y,
por consiguiente, es más noble que ellas.

La montaña mágica; Thomas Mann.

sábado, 3 de septiembre de 2011

Tú me tocas.
Yo te toco.
Empieza este juego ancestral del llano placer.
Empiezo a despejarme y a dejar en la ropa esparcida por el suelo
las abstinencias cotidianas que agrian el carácter.
Desnuda.
Y no estoy derrotada, sino que empiezo a gobernar verdaderamente en mí.

miércoles, 31 de agosto de 2011

¿Quién soy yo cuando estoy sintiendo? ¿Qué es lo que muero cuando soy?.
SÍ! ¿Qué es lo que muero cuando soy?


Y así, me invita Pessoa (o yo misma me sirvo de otro para sacar algo más mío)
a preguntarme la misma cuestión.
¿Cuánto de mí muere mientras me arrastro a vivir? Hay una parte de mí, temo que una gran parte de mí, que agoniza entre cajones olvidados mientras yo (que casi siempre ingenuamente me creo completa) salgo a comerme los instantes que me aguardan, también semivacíos.

Esa parte nunca me llama ni requiere mi auxilio. Puede que por despecho, porque tenga constancia de que nunca acudiría a su llamada, o simplemente porque, del mismo modo que mi consciencia, está inmersa en esa pirámide de ignorancia que ningún ser humano pretende escalar, con vistas a que nos sea permitido el simple hecho de existir sin tener que traficar con nuestro ser íntimo y último a cada día que pasa.
El no elegir, la no acción… la pasividad a fin de cuentas. Todo encogerse de hombros y prolongar la quietud del alma, por un lado condición detestable, nos salva,

por otro, de ahondar en quiénes éramos, quiénes somos,
y qué fantaseábamos llegar a ser.
Nadie soportaría espejos tan nítidos que nos desnudasen a los ojos los esqueletos de nuestros paisajes de interior.

Mueren miles de nuestras personalidades bajo nuestro empeño simplista y puramente Occidental de que el hombre sólo es uno, indivisible y constante. O simplemente bajo el pensamiento de que el hombre ES, con toda la contundencia de tal afirmación.
Escuché, no recuerdo dónde, que el hombre es sólo un sueño de Dios, él nos sueña,
y sólo existiremos en medida de que siga soñando.
Así, hemos aprendido a rezarle, y cada rezo es una canción de cuna,

para que nunca despierte.
Yo no rezo. No sé si por eso existo más, o soy a cada minuto mucho menos.

Y lo cierto es que no me inquieta el no saberlo.

domingo, 28 de agosto de 2011

olvido-muerte

Como un pasado de mármol,
al igual que estas estatuas, este jardín tallado en piedra,
este hotel con sus abandonadas habitaciones,
estas congeladas figuras en silencio, en una larga muerte sin duda, que todavía guarda los pasillos por los que caminé hacia ti, entre dos hileras de rostros,
siempre inerte, congelado, vigilante, indiferente, hacia ti,
quizás todavía vacilante... como seguir viendo el umbral de este jardín.

L'annèe dernière à Marienbad - Resnais.

lunes, 22 de agosto de 2011

No amarás - Kiesloswki


En cierto modo, te has regalado mi intimidad, que sólo a mí me pertenece,
aunque lo más indignante sea precisamente que no me indigne.
Y en cierto modo, nos desquiciamos en este amor tan físico que (no somos Tomek)
no nos llevará al fin y al cabo a cortarnos las venas.
Antes por querer mucho menos, ahora porque desearíamos un poco de tiempo más.
Y ya me temo que al final acabe siendo, con todo, una "solitaria promiscua" llena de lo que tú piensas que sólo son basuras nostálgicas. Convertirme en eso, o no amar.
Total, ninguna opción me va a resultar muy favorable. Pero estoy hasta los narices de las despedidas sentimentales, y triste y harta harta harta de despedirme sin ganas.

No amarás (qué díficil)

sábado, 6 de agosto de 2011

Tendido, bien caliente, en la oscuridad,
es cuando mejor penetro en la falsa turbulencia del mundo exterior.
Sitúo en ella a la criatura que me entregan,
y hallo sosiego en la absurda miseria ajena.
Lejos del mundanal ruido, de su agitación, de sus mordeduras y de su lúgubre claridad, lo juzgo, juzgo a quienes como yo, están irremisiblemente sumergidos en él,
y a quien tiene necesidad de ser liberado lo libero.
Yo, que no sé liberarme a mí mismo.


Molloy - Beckett

lunes, 1 de agosto de 2011

Nos volvemos esfinges, aunque falsas, hasta el punto de no saber ya quiénes somos, porque, por lo demás, nosotros lo que somos es esfinges falsas
y no sabemos realmente lo que somos.
El único modo de estar de acuerdo con la vida es estar en desacuerdo
con nosotros mismos. Lo absurdo es lo divino.
Establecer teorías, pensándolas paciente y honestamente, sólo para después actuar contra ellas - actuar y justificar nuestras acciones con teorías que las condenan.
Trazar un camino en la vida y acto seguido actuar en contra de seguir ese camino.
Tener todos los gestos y todas las aptitudes de algo que ni somos ni pretendemos ser
ni pretendemos ser tomados como siéndolo.
Comprar libros para no leerlos; ir a conciertos para no oír la música
ni ver a los otros asistentes; dar largos paseos por estar harto de andar
e ir a pasar unos días al campo sólo porque detestamos el campo.

jueves, 21 de julio de 2011

Mis sábanas, mi pelo, mi ropa te buscan a ti.

Porque no creo que haya en el mundo nadie más a quien ame.

Razones,Bebe.

domingo, 17 de julio de 2011

Tú nunca morirás; McEnroe. :)

La vida suena en este lugar,
en el olor de la hierba que acaban de segar.
En el calor de tus manos antes de llamarme,
en canciones que inventa tu risa de cristal.
Y esta noche, esta noche... esta noche la oirás.

La vida se esconde en este lugar.
Como un beso olvidado que esperas recordar.
Y el silencio en tu cuerpo antes de llamarme.
Y en su voz que me grita: tú nunca morirás.
Y esta noche, esta noche... esta noche la oirás.

La vida suena en este lugar.

lunes, 11 de julio de 2011



Agresivamente,
todos defendemos el papel que jugamos.
Lamentablemente,
los tiempos vienen para mandarte a tu camino.

Hemos visto todo:
fogatas de confianza
inundaciones de miedo.

Realmente no tiene importancia.
No te preocupes, todo funcionarà.
No, no tiene importancia.
No te preocupes, no todo se trata de eso.

Esperamos que hayas disfrutado tu estancia.
Es bueno tenerte con nosostros,
aunque sea sòlo por el dia.
Esperamos que hayas disfrutado tu estadìa
Afuera el sol està brillando,
es como si el cielo no estuviese tan lejos.

Es bueno tenerte con nosostros,
aunque sea sólo por un día.

domingo, 3 de julio de 2011

Proceso,desliz.

Te pido que me aclares, que me convenzas.
Entonces me hablas del pecado (?) que es lo que me brilla en los ojos,
me dices que el pecado sólo aguanta en el cuerpo hasta que se comete y después ya no ha sido pecado, ni siquiera atrevimiento.
Me dices que en realidad, los únicos pecados reales son los que no llegan a ocurrir,

que los únicos pecados son los de la mente.
Entonces: el beso.

A la noche, tumbada en la cama, repaso punto a punto la conversación, me estanco en estas frases y empiezo a pensar que las he escuchado alguna otra vez. No, las he leído. Muy parecidas. Hace años.

Subo a la estantería y bajo con el libro a cuestas, segura de que allí te encontraré de nuevo, y me devoro el libro, febrilmente.
Y allí está, lo que me has dicho:

"Que el cuerpo peque una vez, y se habrá librado de su pecado, porque la acción es un modo de purificación. Después no queda nada, excepto el recuerdo de un placer o la voluptuosidad de un remordimiento. La única manera de librarse de la tentación es ceder ante ella.
Se ha dicho que los grandes acontecimientos del mundo suceden en el cerebro. Es también en el cerebro, y sólo en el cerebro, donde se cometen los grandes pecados".

Entonces estalla el rodar de la conciencia: he estado hablando con un pequeño Wilde más callejero y moderno. Me he quedado atrapada entre palabras. ¿Puede ser? En las palabras de un presuntuoso que se mira en el reflejo de las fuentes. Un Narciso. Eres su personaje.

Me estoy enamorando de Dorian Gray a sabiendas de su parte oscura,
de su sonrisa cruel. Te escribo a las tantas, con fiebre, ¡con pavor! y te escribo tan extraño... que el hecho de que contestes como si lo que yo he escrito fuera medio normal, casi como si lo hubieras esperado, me pone aún más nerviosa.
Me dices que cuanto he tardado en descubrirlo, me escribes:
"cuanto tiempo has tardado en apartar el biombo".

¿Entonces sabes perfectamente de lo que hablo? ¿Es que me entiendes?.
Me desarropo acalorada y ya no pegaré ojo en toda la noche.

lunes, 27 de junio de 2011

Retengo mi lugar en la cumbre de esta angelical escala del sentido común.
En cuanto a la felicidad establecida, doméstica o no... no, no puedo.

¿Qué mentiras debo sostener?


Una temporada en el infierno

viernes, 24 de junio de 2011

Soñé irme lejos y lejos y lejos,
a cada paso alejarse más,
a cada paso un estar cerca menos.
El sueño se me escapaba y daba

la vuelta al mundo y yo regresaba,
con otro cuerpo, a mi punto de huida.

A escuchar la muerte de los niños y el maullar de los gatos, a caer en los pistilos, en las ramas,

en el arsenal inmenso de los olores a ropa tendida y a iglesia antigua.

Con las rodillas partidas,
los ojos apagados y el corazón lleno de humo, apretado contra ambas manos,
dispuesta a sembrarlo en esta tierra estéril de la que el hombre imagina el fruto,
en estos páramos yermos de mi infancia del sur en la que siempre inventé flores
donde sólo hubo vacío.
Yo sé de los cielos que estallan en rayos,
y de las trombas y de las resacas y de las corrientes:
¡yo sé de la tarde, del alba exaltada como un pueblo de palomas,
y he visto alguna vez eso que el hombre ha creído ver!


El barco ebrio; Rimbaud.

martes, 21 de junio de 2011



Última noche de estudios y repasos, de papeles. Noche-insomnio.
Mañana pisamos muchos por última vez (o penúltima) ese campus yermo,
feo y oficinesco, aunque sí después tenga sus pequeños misterios como ese fenómeno que tanto me ha agitado todo el curso:
autobuses a los que no se dirige la gente corriendo para cogerlos, sino que más bien, ellos (los autobuses) corren de la gente para que nadie los coja.
Me iré sin profundizar, en eso ni... en apenas nada...........

miércoles, 15 de junio de 2011

Para Jeanne, la dificultad de escribir, ya sea una novela, un guión de una película de cine negro, una pequeña obra de teatro, el prólogo de un libro mediocre o nuestro propio testamento, no estriba tanto en el qué sino en el cómo: ¿cómo queremos decir aquello que nos hemos propuesto contar?.

A ella, que llevaba todo un mes con la idea de escribir un libro y toda una vida paralela a su deseo, que la arrastraba a no escribir nunca nada, no le suponía ningún problema afrontar (como afronta el anciano la muerte que le ronda con las pocas herramientas válidas que le han ido dando los años) la cuestión del qué escribir.
Siempre, desde que empezó a garabatear pequeñas frases en los folios que encontraba perdidos y arrugados por su casa, la temática de todo lo que escribía le venía dada, como si no se tratase tanto de una pretensión como de un impulso. Al igual que una bola rueda y se desplaza ante la fuerza de un pie que la golpea, Jeanne rodaba por esos folios, llenando los espacios vacíos de palabras, frases, que después, casi milagrosamente, se convertían en párrafos e historias enteras, que se asentaban sobre una fuerza ajena a ella que simplemente golpeaba su mano.
Pero una vez traspasada la frontera del qué escribir, se le presentaba ese gigante obstáculo que poblaba muchas de sus pesadillas de este último mes: ¿cómo quería contarlo?. Para ella, el compromiso de todo escritor con respecto a su condición no comienza con el simple hecho de escribir ni de publicar sus obras, al fin y al cabo, piensa que todo el mundo sabe y puede escribir, mejor o peor, sobre casi cualquier tema. Uno no conquista la condición de escritor por el hecho de escribir (que es sólo uno de los aspectos secundarios del “oficio”), sino que la verdadera conquista sólo le viene dada a cada persona cuando aprende de qué modo va a llenar página a página su libro. Aunque más que un aprendizaje se trate de un descubrimiento algo fortuito, y que como fortuito, pueda darse o no. Para Jeanne, sólo aquellos que han conseguido hurgarse por dentro y hallar su modo particular y exclusivo de contar la vida merecen ser llamados escritores.

Hace ya varios años ella le expuso estas ideas, que apenas si comenzaban a formársele por entonces, a Pierre, que era, también por entonces, una vaga idea de novio que le duró un relativo tiempo. Jeanne pasó dos horas explicándole sus teorías, sentada en el borde de una cama pulcra, inmaculada, en un soliloquio continuo a través del que intentaba, inconscientemente, recorrer el tiempo físico, el de las manecillas caprichosas del reloj, lo más livianamente posible, hasta la hora de marcharse.
Cuando calló, Pierre bostezaba y tenía los ojos ligeramente rojos (¿de aburrimiento? ¿de cansancio?). Aún así, sacó fuerzas suficientes para darle lo más parecido a una respuesta que demostrase que había estado prestando atención:

- Sí vamos, lo que quieres decir es que para ti sólo son verdaderos escritores aquellos que tienen un estilo propio.

A Jeanne le horrorizó tanto esa síntesis tan simple de sus propias ideas, que ese día, cuando salió por la puerta del pequeño piso de Pierre, ya sabía que sería la última vez que pisaría aquel umbral, incluso aquel barrio.
Pero no nos desviemos del quid de la cuestión. Jeanne considera que lo más importante, lo único intransferible que poseen las personas que escriben, es su forma de hacerlo (su forma, que no su estilo). Y espantada, lleva un mes descubriendo que ella carece por completo de esa forma y sumida en la inseguridad.

La primera semana, los sudores le habían venido por la incapacidad absoluta para decidir si su historia debía ser contada en primera o en tercera persona.
Tenía la misma cantidad de razones para abrazar o rechazar cada una de las formas. Por la tarde la cabeza empezaba a dolerle, y tuvo que tomar una aspirina. No paraba de pensar que esta decisión, que siempre le había parecido simple (y que hasta cierto punto, también siempre le había “venido regalada”) la atrapaba sin remedio en una jaula metodológica de la que ya no podría salir en todo el resto del libro. No estaba decidiendo si contar su historia en primera persona o en tercera persona, en realidad, decidía las fauces de qué león iba a dejar que la devoraran: si escribía en tercera persona, el león que masticaría su cuerpo ya entregado sería el león de la mentira; de lo contrario, sería el león de la verdad, la realidad, quien se la tragase.

Desde pequeña hasta el día de hoy, Jeanne había leído cantidad de libros (una cantidad que ahora le parecía oficialmente incontable), y con el correr del tiempo y de los capítulos, había llegado a una conclusión, que aunque no consideraba del todo como una certeza, si había tomado trono y echado raíces en su mente: un escritor no podía escribir más que de sí mismo.
Todos los libros hablan del yo del escritor, de algo que ha vivido, de algo que ha sentido, de su cotidianidad, y aquello que el escritor inventa y que no se relaciona con lo que ha experimentado, sí está relacionado sin embargo con el basto imperio de todo aquello que hubiera deseado experimentar, o al imperio contiguo de lo que vio experimentar en la vida de otros.
Así, partiendo de esta idea (que como casi todas las ideas del ser humano no tienen esencia de certeza, sino que germinan a través de las semillas de la ignorancia y, a fuerza de cohesión y empecinamiento acaban con el tiempo por mostrarse coherentes y hasta posibles verdades) si se decidía finalmente a escribir su libro en tercera persona, estaría mintiendo.
Avanzaría paso a paso hasta el grupo de escritores (vivos y muertos) que ella misma había leído, que escribían desde la distancia, desde el anonimato, para contar lo cercano y lo propio. Esos escritores que muchas veces le habían hecho perder la paciencia, y hasta enfadarse, por no poder llegar a saber si aquello que estaba leyendo formaba parte de la privacidad y las vivencias del autor, o sólo eran invenciones o escenas hiladas que hubiera contemplado éste un buen día, mientras caminaba por alguna calle de su ciudad natal, por ejemplo.
Todo lo contrario ocurriría si se decidiese a escribir en primera persona. Estaría entonces exponiéndose a sus lectores, y el libro se revestiría en forma de reclamo: estoy aquí, entre estas líneas, y esto es lo que soy y cuanto he pensado y he vivido. Lo escribo desde mí, en mi defensa y contra mí, y ya no necesito disfrazarme porque este acto de premeditada desnudez es mi acto final, mi primera y última función.
Si escribía en primera persona, sería una escritora de y en la verdad.

En toda la semana no supo decidirse.
Y sigue, tras el transcurso lento y pesado del mes, sin saber si quiere desencadenar en su público la curiosidad desgarradora que provoca el no saber, o la complaciente ternura del lector que se asoma a la intimidad de un autor, sabiendo que la comprende, y que hasta cierto punto, la comparte.

viernes, 10 de junio de 2011

DeSvaRíOo: "decías que eran dignos de escribirse"

De los últimos 5 libros que he ido cogiendo de la biblioteca,
los 5 estaban subrayados o escritos por alguien.
Me pregunto ¿quién escribe en un libro de biblioteca?
Un libro de biblioteca, que es un clarísimo y determinado tipo de libro.
Me pregunto ¿quién escribe en libros que no son suyos?.
De hecho, más allá de eso (algo que no entiendo por la banal razón de que no sea costumbre compartida) me pregunto ¿no será siempre la misma persona la que "profrana" distintos libros?.
Lo temo. Hay una persona, no sé si mi alma gemela o mi demonio particular, que elije los mismos libros que tiempo después, paseando por la misma estantería (a veces premeditadamente pero en la mayoría de los casos tras el impulso del vagabundeo) acabo escogiendo yo.
Esa persona ¿existe? pues me aterroriza.
Ha escogido "En busca del absoluto" para demostrarme que además de influir en mis lecturas quiere hacerlo caótica o por lo menos improductivamente.
La primera vez que ha aparecido la palabra Sandwich en la página 87, a lápiz, la ha subrayado. En la página 88, en su segunda aparición, ha extendido una flecha hasta una nota, también a lápiz en la que llanamente escribe: NO.
Y en esa misma página, aparece el"tercer sandwich", o mejor dicho, debería aparecer: esta vez violentamente (a bolígrafo puro) ha tachado y borrado la palabra. Vamos que: primero hace que exista dándole importancia, después ya contrariado se la niega y finalmente, simplemente la mata.
¡Y a una palabra tan absurda!
¿Quién me escribe, me subraya y me mata parte de los libros?
Me da rabia. Si me empezara a dar menos rabia y más miedo, cambiaré de biblioteca, pero qué fastidio cuando no hay más en la ciudad... no! mejor, dejaré de ir a la biblioteca y compraré los libros, pero qué caro me va a salir cada capricho... no! ya sé, ya sé, empezaré a leer todo lo que este intrigante personaje, como alma gemela y diablo personal, sabe que ni como parada natural ni destino leería: manuales de didáctica general o las diferentes Constituciones que ha tenido España.
Sí, sí. Es una buena forma de darle esquinazo aunque...
¡dios! una forma perfecta de perder el gusto por la lectura.
¡dios! Ya sé quién me escribe en los libros. Es mi vagancia, mi mediocridad, mis defectos todos, los grilletes de mi caverna . Madre mía ¡¡¡ES MI YO ANALFABETO!!!

Ha aprendido a escribir sólo para que yo deje de leerlo.


Mi infancia pasaba en alas de silencios,
entre falsas reverencias y simulacros de batalla.
El invierno reinaba en el vientre de la gran casa.
¿Quién había anclado?
El Norte entre los juncos.
La mitad del verano desnudo, todo era tan modesto.
Siempre con la certeza que mis tíos, hace tiempo,
habían robado mi viejo Oeste.

Mi infancia pasaba con las mujeres en la cocina,
mientras yo soñana con China. Se envejecía mi comida.
Los hombres se envolvían en tabaco,
taciturnos, flamencos y sabios, y no sé que más...
Yo que todas las noches me arrodillaba por nada,
al pie de la gran cama.
Quería tomar un tren que nunca he tomado.

Mi infancia pasaba de Cervantes en Cervantes,
y me preguntaba ya como crecían las plantas.
Y me sorprendía de pronto con esta clase de familia,
paseando de muerte en muerte, siempre vestidos de luto.
Pero más me sorprendía aún de este triste rebaño,
que me enseñó a llorar.
Aquellos que yo sabía bien que tenían la mirada de pastor,
pero el corazón de cordero.

Mi infancia se rompía y ya era un adolescente.
Y el muro de silencio se rompió una mañana.
Y fue la primera flor, y la primera novia.
La primera lección y el primer miedo.
Yo juro que podía volar, yo juro que volé.
Mi corazón abrió sus brazos y ya no había más barbarie.

Pero la guerra llegó,
y aquí estamos esta noche.

lunes, 6 de junio de 2011





En el primer tiempo del vals estás sola pero ya sonríes.
En el primer tiempo del vals estoy solo pero te diviso.
Y París que lleva el compás, París que mide nuestra emoción.
Y París que lleva el compás, me murmura muy bajito...

Un vals a tres tiempos, que se ofrece así pase el tiempo,
para regalar recodos al amor ¡mira qué encantador!

Un vals a mil tiempos que espera pacientemente veinte años,
para que tú tengas veinte años, para que yo tenga veinte años.
Un vals a mil tiempos que ofrece sólo a los amantes,
trescientas treinta y tres veces de crear un amor.

En el segundo tiempo del vals, estamos los dos, tú estás en mis brazos,
contamos los dos juntos, uno, dos, tres.
Y París que lleva el compás, París que mide nuestra emoción.
Y París que lleva el compás, ya nos empieza a tararear...

Un vals a tres tiempos, que se ofrece así pase el tiempo,
para regalar recodos al amor ¡mira qué encantador!

Un vals a mil tiempos que espera pacientemente veinte años,
para que tú tengas veinte años, para que yo tenga veinte años.
Un vals a mil tiempos que ofrece sólo a los amantes,
trescientas treinta y tres veces de crear un amor.

En el tercer tiempo del vals, por fin los tres valseamos.
En el tercer tiempo del vals, estás tú, está el amor y estoy yo.
Y París que lleva el compás, París que mide nuestra emoción.
Y París que lleva el compás, deja por fin estallar su alegría.

sábado, 4 de junio de 2011

Serán reforestados los desiertos del mundo y los desiertos del alma. (Galeano)

Que mundo tan bello. Que humanidad tan triste.

lunes, 30 de mayo de 2011

.

Este régimen de encarcelamiento a café y desintereses en folios a times new roman 12 ¿por primera vez puede conmigo? puuuuuuufffffffffffffffffff!!!! puf y puffff! superior a mi capacidad de organización del tiempo.

Otra ruta mental:
ya tengo la cabeza cayeeeeeendo por abismos de los Picos de Europa.

viernes, 27 de mayo de 2011

Manifiesto comunista; Marx y Engels.

Os horrorizáis de que queramos suprimir la propiedad privada.
Pero en vuestra sociedad existente la propiedad está suprimida para nueve décimas partes de sus miembros; existe precisamente gracias a que no existe para nueve décimas partes. Nos reprocháis, pues, que queramos suprimir una propiedad que supone, como una de sus condiciones necesarias, la carencia de propiedad de la inmensa mayoría de la sociedad.
En una palabra, nos reprocháis que queremos suprimir vuestra propiedad.
Efectivamente, eso es lo que queremos.

viernes, 20 de mayo de 2011

Política pueblerina.

Bueno, como no hablar de política ahora que toca la absoluta cansinez y los bombardeos continuos de planfletos y de mentiras que ya hasta me resulta desagradable tener que tirar a la basura. Sería como querer pasar por un inmenso lodazal de barro pretendiendo no mancharse.
Así que bueno... a guarrearse.

Estoy sentada en el pueblo (que más da el pueblo, los pueblos cada vez son más parecidos, si es que acaso alguna vez ha existido esa diversidad cultural de la que hablan tanto), en casa de mis abuelos. Estoy leyendo, así que el hecho de que llegue la tropa socialista y se tiren media hora delante del buzón echando los votos me molesta doblemente: lo politicoso del asunto y que tenga que dejar de leer aunque sea un sólo minuto. Y dejan los sobres con los votos y se van, saludándome por la ventana porque mis abuelos son del PSOE y saben, de antemano, que entonces yo también estoy hereditariamente condenada a serlo o a hacer la papeleta de que lo soy.

Pero bueno, si eso no es lo que quería contar. Quería contar que después llega la tropa derechorra, y se paran también en el buzón, mirando de una forma todavía más estúpida aún que los anteriores, como si no supiesen quién vive tras las paredes que tienen delante.
Y no echarán sobre alguno. Antes de pisar la calle ya saben, de antemano, en qué casas echarán y en cuales no sus cartitas. Pero se paran, como si una repentina lucidez les hubiera hecho llegar a pensar en la posibilidad de reinventarse. Reinventémonos, vamos a unir a nuestra causa a esa gente que no ha estado nunca de nuestro lado.
Pero ya lo he dicho, que ya vienen con sus ideas fijas (bueno, nacieron ya con unas ideas fijas que serán las que tengan hasta que simple y llanamente se mueran) y no han echado ningún sobre.
Así que, mi conclusión es que no se trata de conseguir adeptos, ni de razonar, o de razonar al menos para convencer. Sus discursos siempre están dirigidos a los mismos, su vereda tiene la anchura justa y rejusta para que quepan los de siempre. Los soplos de aire fresco en este pueblo no tienen cabida porque todo el mundo se asegura de que estén bien cerradas sus respectivas ventanas.

No van, ni unos ni otros, a conquistar nada. Creo que más bien deberíamos imaginárnoslos como ese general que ha instalado una silla a la sombra de un árbol desde el que puede contemplar todo el territorio que el padre del padre del padre del padre de su abuelo sí que conquistó una vez. Ese general no tiene más que quedarse sentado, al fresco, y dejar que se le vaya resbalando la baba mientras mira todas sus cosas, que en realidad nunca le han pertenecido y nunca le pertenecerán.

Eso sí, es preferible. Preferible porque ya hay suficientes cabezitas que se creen y participan de esta pantomima. Sea toda pasividad bienvenida.
Y preferible claro, porque al no tener intención de echar el sobre en el buzón de mis abuelos, me han evitado más minutos de interrupción de la lectura.
Cada persona saca provecho de fuentes diferentes, pero todos sacamos provecho.

jueves, 19 de mayo de 2011

Último tango en París.

Esta vez opinar es sencillo: ¡Perturbadoramente excitante! o ¡¡Guau!!



- ¿Sabes? él y yo hacemos el amor.
- Oh ¿de verdad? Qué extraordinario. ¿Y él lo hace bien?
- De maravilla.
- Tú eres una infeliz. Sí, porque el mejor sitio para joder esta aquí, en este piso.
- Él está lleno de misterios.
- Escucha pajarito bobo, todos los misterios que puedas llegar a conocer en tu vida están aquí.
- Es como todo el mundo pero a la vez es distinto. ¿Sabes? hasta me da miedo.
A veces mE asusta.
- ¿Qué es, un chulo de barrio?
- Podría serlo, lo parece. ¿Quieres saber por qué estoy enamorada de él?
- Uy si, estoy impaciente.
- Porque sabe como conseguir que me enamore de él.
- Aja, y quieres que ese hombre al que amas te proteja y cuide de ti. Quieres que ese brillante y dorado guerrero te construya una fortaleza en la que puedas refugiarte para ya no volver a tener miedo, desterrar el miedo, y no volver a sentirte nunca más sola ni encontrarte nunca vacía. ¿Es eso lo que quieres verdad?
- Sí
- Pues nunca lo encontrarás.
- Pero si ya he encontrado a ese hombre.
- Bueno entonces no tardará mucho en pedirte que seas tú la que le construya una fortaleza con la ayuda de tus pezones, tu pelo, tu sonrisa, tu olor, y buscará un lugar en el que se sienta lo suficientemente cómodo y lo suficientemente seguro para poder adorar su propio aguijón.
- Te digo que he encontrado a ese hombre.
- No no, estás solas, tú estás sola. Y no serás capaz de liberarte de ese sentimiento de soledad hasta que mires a la muerte de frente. Ahhh, pero eso suena a romanticismo de mierda.

miércoles, 18 de mayo de 2011

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Siento afuera,
la brisa suave del otoño.
Siento adentro,
un diluvio salvaje de tormenta.

Tengo un adentro
y un afuera
en discrepancia.
Pero soy posible.

En esta rivera, en la otra.
En el río,en el mar.

O en los cuatro.

Como breve canción.

martes, 17 de mayo de 2011

Jane Birkin & Serge Gainsbourg

Como la ola irresoluta,
yo voy, voy y vengo.
Entre tus caderas.
Voy y vengo entre tus caderas.
Y yo me retengo.



Tú eres la ola, yo la isla denuda.
Tú vas, vas y vienes.
Entre mis caderas.
Tú vas y vienes entre mis caderas.
Y yo te retengo.

viernes, 13 de mayo de 2011

Recuerdos de(l) Mar.

Hacía sólo un mes que se había trasladado a vivir al pequeño apartamento que ahora podía contemplar, íntegramente, desde el fregadero de la cocina, lavando la pila de loza acumulada durante los días y días de tedio (ese mínimo espacio, esa reducción del movimiento y de la voluntad).
Sentía que la sola obligación de esos actos repetitivos la estaba ahogando (dejar caer, descuidadamente, las gotas de lejía sobre el estropajo, amarillento ya del uso; acercarlo al fino chorro de agua; coger, con la mano izquierda el plato o vaso que al azar tocase cada momento; restregar, casi violentamente, el estropajo para acabar con la suciedad incrustada, una suciedad que parecía aferrarse a esa superficie fría e inanimada con tanto ahínco como una madre se aferra, en un abrazo final, a ese hijo al que tardará mucho tiempo en volver a ver, y que, aún cuando regrese, ya no será su hijo; y depositarlo, finalmente en las rejillas, a través de las cuales cae, gota a gota, la miseria propia y la miseria del mundo, que a fin de cuentas, a ella le parecía una misma cosa).
Podía simplemente abandonar la tarea y retomarla después, más calmada,
o claudicar por siempre ante cualquier tarea de limpieza, bajo un gesto simbólico: estrellar, por ejemplo, cada pieza de la vajilla contra el suelo, que no se sublevaría, que acogería más como testigo que como víctima, cada golpe, y que mudo curaría con el tiempo (como ocurre con los hombres) los rasguños de tanto cristal roto.
Pero a ella, que no estaba hecha de baldosa dura ni de sumisión absoluta,
ese acto, aunque liberador durante su transcurso, no le valdría de nada pasados unos minutos, justo por su simbolismo.
Así, siguió fregando, la mirada puesta en el pasado, tratando de reconquistar un pedacito de esa luz pura que ahora tanto le faltaba.

Mar, del color del cielo, con sabor a sal. Mar, que me traes nostalgias, y me traes recuerdos, que ya no sé donde guardar.
Su abuela canturreaba, sentada sobre SU sillón marrón, incómodo,
de reposabrazos duros, acartonados, cuyo respaldo tenía cosidos tres botones que se incrustaban en la espalda y que a la niña le recordaban al cuento de la princesa y el guisante. Canturreaba bajito esa canción con su nombre, Mar, Mar… lo cantaba para ella.
La cabeza, extremadamente redonda, coronada por ese pelo ya gris pero que conservaba aún el ondulamiento de una juventud malograda, apoyada sobre la mano. Los ojos cerrados y la boca ligeramente abierta.
Parecía dormir, pero ella sabía que no, que abriría los ojos de un momento a otro, alertada por alguna de las imégenes de su amplia gama de malos presagios (que la enagüilla empezara a quemarse y se extendiera por el cuerpo de su nieta, o que la niña, distraída, se fuera a la cocina y enredara, porque sí, con los cuchillos afilados del primer cajón) que su mente le imponía como resistencia contra el descanso.
Y efectivamente, abría los ojos. Y entonces su abuela, invariablemente, la buscaba con la mirada, algo inquieta.

- Ah estás ahí. No vayas a moverte de ahí en toda la siesta, que eres muy enreda, a saber que te pasaría.

Y ella, que llevaba horas sentada, leyendo este o aquel libro, hacía un gesto de desesperación, tratando de averiguar qué aspecto concreto de su conducta podía definirse como enreda en ese momento.
Y su abuela no se dormiría. Todavía quedaba aún un presagio: más abstracto, más metafísico. Abría los ojos, y la buscaba.

Ya no estaba inquieta, y nunca, ni con el paso del tiempo, logró la niña descifrar esa última mirada de las siestas.

- Mar, deja ya de mirar ese libro. De tanto mirar libros te vas a quedar tonta.

Y por fin, se perdía en un sueño profundo.
Y ella, que sin saber porqué (cierta tristeza ante lo cruel de la ignorancia) ya no podía seguir leyendo, y que no podía tampoco dormir, se quedaba durante la restante hora observando la figura de su abuela, tratando de asimilar las contradictorias oleadas de rechazo y cariño que atenazaban su corazón y que le daban ganas de llorar.

La rebelión de las masas; Ortega y Gasset.

La vida no elige su mundo, sino que vivir es encontrarse, desde luego, en un mundo determinado e incanjeable: en este de ahora. Nuestro mundo es la dimensión de fatalidad que integra nuestra vida. Pero esa fatalidad vital no se parece a la mecánica. No somos dispares sobre la existencia como la bala de un fusil, cuya trayectoria está absolutamente predeterminada.
La fatalidad en que caemos al caer en este mundo consiste en todo lo contrario.
En vez de imponernos una trayectoria, nos impone varias, y consecuentemente, nos fuerza a elegir. ¡Sorprendente condición la de nuestra vida!
Vivir es sentirse fatalmente forzado a ejercitar la libertad, a decidir lo que vamos a ser en este mundo. Ni un solo instante se deja descansar a nuestra actividad de decisión. Inclusive cuando desesperados nos abandonamos a lo que quiera venir, hemos decidido no decidir.

....

Porque repárese cúal es la situación actual: mientras evidentemente todas las demás cosas de la cultura se han vuelto problemáticas - la política, el arte, las normas sociales, la moral misma - hay una que cada día comprueba, de la manera más indiscutible y más propia para hacer efecto al hombre-masa, su maravillosa eficacia: la ciencia empírica.
Cada día facilita un nuevo invento que ese hombre medio utiliza. Cada día se produce un nuevo analgésico o vacuna, del que ese hombre medio se beneficia.
Todo el mundo sabe que si se triplicasen o decuplicasen los laboratorios, se multiplicarían automáticamente riqueza, comodidades, salud y bienestar.
¿Cómo, no obstante, no hay sombra de que las masas se pidan a sí mismas un sacrificio de dinero y de interés para dotar mejor a la ciencia?.
Lejos de esto, la posguerra ha converido al hombre de ciencia en el nuevo paria social. Y conste que me refiero a físicos, biólogos, químicos, no a fílósofos. La filosofía no necesita protección, ni atención, ni simpatía de la masa.
Cuida su aspecto de perfecta inutilidad y con ello se libera de toda supeditación al hombre medio. Se sabe a sí misma por esencia problemática , y abraza alegre su libre destino de pájaro, sin pedir a nadie que cuente con ella, ni recomendarse, ni defenderse.
Si a alguien buenamente le aprovecha para algo, se regocija por simple simpatía humana; pero no vive de ese probecho ajeno, ni lo premedita, ni lo espera. ¿Cómo va a pretender que nadie la tome en serio, si ella comienza por dudar de su propia existencia, si no vive más que en la medida en que se combata a sí misma, en que se desviva a sí misma?.
Pero las ciencias experimentales sí necesitan de las masas,
como ésta necesita de ellas.

martes, 10 de mayo de 2011

El primer hombre (II)

- ¿No ha tenido malos pensamientos?
-Sí, padre - decía el niño, al azar.

Aunque ignorara cómo podía ser malo un pensamiento.

.......

El avión bajaba hacia Argel.
El Mediterráneo separa en mí dos universos, el de los espacios mesurados, donde se conservaban los recuerdos y los nombres, y el de lo vastos espacios, donde el viento de arena borraba las huellas de los hombres.
Había tratado de escapar al anonimato, a la vida pobre, ignorante, obstinada, incapaz de vivir al nivel de esa paciencia ciega, sin frases, sin otro proyecto que lo inmediato.

sábado, 7 de mayo de 2011

El primer hombre; Albert Camus.

Pero en el extraño vértigo de ese momento, la estatua que todo hombre termina por erigir y endurecer al fuego de los años para vaciarse en ella y esperar el desmoronamiento final, se resquebrajaba rápidamente, se derrumbaba.
El viajero no era más que ese corazón angustiado, ávido de vivir, en rebeldía contra el orden mortal del mundo, que lo había acompañado durante cuarenta años y que latía siempre con la misma fuerza contra el muro que lo separaba del secreto de toda vida, queriendo ir más allá, más lejos, y saber, saber antes de morir, saber por fin para ser, una sola vez, un solo segundo, pero para siempre.

miércoles, 4 de mayo de 2011

Je t'ai toujuors aimée

Avant de perdre ma face
Et de m’éteindre comme un vieux mégot
Mon tout dernier regard
Se portera sur tes fesses
Ou je cachais chaque nuit
Le plus précieux de mon magot

Avant de vomir mes adieux
Et de m’écrouler comme un vieux poivrot
Mon tout dernier regard
Se portera sur tes yeux
Ou je cachais chaque nuit
Les plus brûleux de mes propos

Je t’ai toujours aimée...

Avant de sombrer dans l’erreur
Et de couler comme un vieux cargo
Mon tout dernier regard
Se portera sur ton cœur
Où je cachais chaque nuit
Les plus honteux de mes sanglots

Avant de perdre ma face
Et de m’éteindre comme un vieux mégot
Mon tout dernier regard
Se portera sur tes fesses
Ou je cachais chaque nuit
Le plus précieux de mon magot

Je t'ai toujours aimée...

Por el camino de Swann; II.

Hasta cuando no pensaba en la frase, seguía latente en su ánimo, lo mismo que esas otras nociones sin equivalente, como la luz, el relieve, el sonido, la voluptuosidad física etc. que son los ricos dominios en los que se diversifica nuestro reino interior.
Quizás los perdamos, quizás se borren, si es que volvemos a la nada; pero mientras vivamos no nos queda otro remedio que darlos por conocidos. [... ]

Acaso la nada sea la única verdad y no exista nuestro ensueño;
pero entonces, esas frases musicales, esas nociones que en relación a la nada existen, tampoco tendrán realidad.
Pereceremos; pero nos llevamos en rehenes esas divinas cautivas, que correrán nuestra fortuna. Y la muerte con ellas parece menos amarga, menos sin gloria, quizá menos probable.

martes, 26 de abril de 2011

Meditaciones metafísicas; Descartes.

He advertido hace ya algún tiempo que, desde mi más temprana edad,
había admitido como verdaderas muchas opiniones falsas, y que lo edificado después sobre cimientos tan poco sólidos tenía que ser por fuerza muy dudoso e incierto; de suerte que me era preciso emprender seriamente, una vez en la vida, la tarea de deshacerme de todas las opiniones a las que hasta entonces había dado crédito, y empezar todo de nuevo desde los fundamentos.

Ahora que mi espíritu está libre de todo cuidado, me he procurado un reposo seguro en apacible soledad, con el fin de dedicarme en libertad a la destrucción sistemática de mis opiniones.

domingo, 24 de abril de 2011

Lo mejor de 3 años de carrera



A ti, que brindas conmigo por los des-amores.
Que te cabe todo el Teide en un abrazo.
Que siempre que no tienes nada que decir ¡callas!
Que me llamaste una noche, de repente y sin por qué,
y me soltaste ¡¡¡te quiero!!!

A ti, que por cansada y reventada que estuvieras de "aprender italiano" o aprenderte al italiano :D trasnochabas conmigo aún con esas, porque el vodka me había quedado sumida en la profunda reflexión de en qué siglo se desmontaría el cristianismo.
Que me has hecho del viaje un placer!

Que me has prestado tu casa, tus amigos, y tu vocabulario aún no patentado (averigón), y lo mejor de todo, que no pides nunca nada en absoluto a cambio.

Ahora voy a brindar por ti, con este colacao en mano,
por levantarte el ánimo (que tan raro es que se te caiga)y para decirte que si la gente tuviera la mitad de la mitad de libertad que tú desprendes, el mundo sería ¡COJONUDO!

sábado, 23 de abril de 2011

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Cuando el anhelo de tu cálido contacto,
se sumerge entre mis piernas abandonadas, porque ya no te sumergirás tú.

Limitados al sexo, nos apretamos contra los límites del mar,
y construimos esa simbiosis, entre tu especie y la mía, que derritió el espacio y las formas, los parones ¡y las malditas fronteras de lenguaje!

Un lenguaje común de arena y piel.



come to my room...

lunes, 11 de abril de 2011

Nick Drake



Que la vida sólo se me ha dado cuando me dejé mecer por los sonidos,
y he intentado cuestionarme con la menor frecuencia posible por ese qué habrá tras la última melodía de mi existencia.

domingo, 10 de abril de 2011

=)


Aprobechando la euforia que sólo da la espera!!
NOS VAMOOOOOOOOOOOOOOOOS. Repito: POR FIIIIIIIIN NOS VAMOOOOOOOOS =D
Los meses de espera se me han pasado volando, y ahora que nos quedan 3 míseros días, se me pasa el tiempo como si lo controlara una tortuga (coja).
Y ya los nervios empiezan a hacer estragos:
Y va una y pregunta que si tenemos plancha de viaje (porque resulta que su maleta lleva hecha desde hace 2semanas!!), enseñándonos a las demás que resulta que existen varios tipos de planchas según el uso que se le den xD
Y otra que está haciendo plan y cálculo de tráfico tabacalero, y una última,que en plena enagenación mental se pregunta,cómo era... ¿qué como vamos a cruzar el mar para llegar a la playa?..... =D

Y yo ¡que no sé como digerir las ganas y estoy por andar por casa en vikini!

sábado, 9 de abril de 2011

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En mis escritos no están todas las palabras de las que dispongo.
Enmudecen las más fértiles.
Y a las otras,insultando a la elocuencia,las mando a recorrer la vida.

jueves, 7 de abril de 2011

Surrealismo

"Creo en la futura resolución de esos dos estados, en apariencia tan contradictorios, que son el sueño y la realidad, en una especia de realidad absoluta, de surrealidad, si así puede decirse".

Los autómatas ya se multiplican y sueña..


Manifiesto Surrealista; André Breton.



el ángel del hogar: max ernst.

lunes, 4 de abril de 2011

Por el camino de Swann; Proust.

¡Un libro brillante!



Y muy pronto, abrumado por el triste día que había pasado y por la perspectiva de otro tan melancólico por venir, me llevé a los labios una cucharada de té en el que había echado un trozo de magdalena.
Pero en el mismo instante en que aquel trago, con las migas del bollo, tocó mi paladar, me estremecí, fija mi atención en algo extraordinario que ocurría en mi interior. Un placer delicioso me invadió, me aisló, sin noción de lo que lo que causaba. Y él me convirtió las vicisitudes de la vida en indiferentes, sus desastres en inofensivos y su brevedad en ilusoria [...] dejé de sentirme mediocre, contingente y mortal.
¿De dónde podría venirme aquella alegría tan fuerte?
Me daba cuenta de que iba unida al sabor del té y del bollo,
pero le excedía en mucho, y no debía de ser de la misma naturaleza.
¿De dónde venía y qué significaba? ¿Cómo llegar a aprehenderlo?
Bebo un segundo trago, que no me dice más que el primero; luego un tercero, que ya me dice un poco menos. Ya es hora de pararse, parece que la virtud del brebaje va aminorándose.
Ya se ve claro que la verdad que yo busco no está en él, sino en mí.
El brebaje la despertó pero no sabe cúal es y lo único que puede hacer es repetir indefinidamente, pero cada vez con menos intensidad, ese testimonio que no sé interpretar y que quiero volver a pedirle dentro de un instante. [...]
Dejo la taza y me vuelvo hacia mi alma.
Ella es la que tiene que dar con la verdad.

viernes, 1 de abril de 2011

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A diferencia de lo que deseaba Zambrano,
yo no he querido ser nunca una caja de música. ¡Odio las cajas de música!
Me da verdadera claustrofobia si pienso en las primeras sacudidas de Lila Down metidas a fuerza en reducidos espacios sin aire.
¡Putrefacción y olvido!

Si la música no fluye y se dispersa no es música.
Es sólo un chorro de agua turbia.

Si hubiera tanta belleza en mí como veo en algunos ajenos ademanes y formas de caminar, de mirar de reojo, de humedecerse el alma, no bajaría la cabeza y me mordería el labio inferior, abrumada por mi absoluta insignificancia.
Pero existo, y soy insignificante, y como todo lo insignificante, prescindible.

¡Sólo espero que nunca me sobrevenga, por detrás, la Naúsea!
La Naúsea de existencia tras existencia: ese continuo "lo mismo".

Lo inmutable fragua, de a poquito, el desbordamiento del hombre.

jueves, 31 de marzo de 2011

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Tócame.
Tócame sin pudor, que tus vergüenzas se han quedado asomadas al balcón, a punto de echar a volar. Que mi única vergüenza es llevar tanta ropa que me esconde lo de dentro y me estrecha los momentos.

Lléname del vacío de las palabras con eco y con sentido, para disfrutar después aún más intenso, aún más concreto, el silencio que dejan los cuerpos dormidos después de haberse compartido, de haberse dado sin precio.

Ciérrame los ojos para que pueda mirar con las manos, con los labios.
Se mi tronco a la deriva, entre tantos caminos marcados que encuentro en los ojos de la gente.

Alomejor puedes decirme quién crees que eres, oír quién soy.
Alomejor puedes llegar a ser lo que hoy te muestro de mí, yo quizá pueda hacer que seas, mucho más allá de lo que crees. O terminaremos ambos (tú porque es lo que quieres y yo porque nos quiero,o viceversa) convirtiéndonos en las noches de ambiente espeso y mentes recién despejadas.

Que toda metamorfosis llegue al punto de lo posible.

miércoles, 30 de marzo de 2011

de películas... III

CACHÉ (ESCONDIDOS); Haneke.

[Sinopsis]
Georges, de profesión periodista, empieza a recibir vídeos, rodados a escondidas en la calle en los que se le ve con su familia, acompañados por extraños e inquietantes dibujos difíciles de interpretar. No sabe quién se los manda. Poco a poco, el contenido de los vídeos se hace más personal. Georges empieza a pensar que se trata de alguien que le conoce desde hace mucho tiempo. Siente que tanto él como su familia están amenazados, y esta amenaza pone en evidencia la fragilidad de su hogar.



Cada obra de Haneke desmorona un poquito de la intimidad de cada uno de nosotros, y nos deja por completo desprotegidos frente a un peligro que esperamos, como una fiera que vaya a asaltarnos. Y al final de cada película, acabo pensando que ese peligro no soy más que yo misma. Consigue siempre que veamos la vida como una cuerda en continua tensión que en cualquier momento y por cualquier irrupción o sacudida, puede rompérsenos y con esos pedazos sólo podemos hacer una cosa: marcarnos un nuevo replanteamiento tras esa catarsis total. Y lo más acorralante es que deja al protagonista (y también al espectador) sumido en el malestar que se crea a lo largo de toda la película: no dará ninguna pista, ninguna solución. Así que la solución es apropiarse de ese malestar,de la culpabilidad, y aprender a vivirla.

martes, 29 de marzo de 2011

La tribulaciones del estudiante Törless. III

Una vez, hallándose con su padre frente a un paisaje, él había exclamado: ¡qué hermoso! y se había turbado cuando el padre se alegró de la exclamación, pues del mismo modo habría podido decir: "es tremendamente triste".
Era una falla de las palabras lo que le atormentaba.
Una conciencia a medias de que las palabras no eran sino subterfugios, pretextos fortuitos de lo que uno sentía.
Y hoy recordaba aquel paisaje, recordaba aquellas palabras, y tenía aquel claro sentimiento de mentir sin saberlo.

domingo, 27 de marzo de 2011

La razón entre la racionalidad.

CHARLOTTE CORDAY «Dirigido a los franceses amigos de las leyes y de la paz. ¿Hasta cuándo, oh malditos franceses, os deleitaréis en los problemas y las divisiones? Ya bastante y durante mucho tiempo los facciosos y bribones han puesto su propia ambición en el lugar del interés general; ¿por qué, víctimas de su furor, se han destruido a ustedes mismos, para establecer el deseo de su tiranía sobre las ruinas de Francia? Las facciones estallan por todas partes, la Montaña triunfa por el crimen y la opresión, algunos monstruos regados con nuestra sangre conducen estas detestables conspiraciones... ¡Trabajamos en nuestra propia perdición con más celo y energía que el que hemos empeñado jamás para conquistar la libertad! ¡Oh francés, un poco más de tiempo, y no quedará de ustedes más que el recuerdo de su existencia!»

Creo que Charlotte Corday no era revolucionaria, sino que ella misma era pura revolución. Ella era liberté, egalité y fraternité. Había accedido a asomarse al abismo que hay siempre entre teoría y práctica, y se había dejado caer por las contradicciones de la Revolución Francesa y de sus contemporáneos, que a pleno pulmón proclamaban el derecho de todo hombre a la libertad, a la educación y la cultura, a la igualdad; que proclamaban el triunfo de la racionalidad, de la verdadera justicia. Supongo que Charlotte, que de verdad había crecido soñando con este momento y deseando todo esto, no estaba tan atenta a estos gritos y sí más a las cabezas (de hombres, de esos nuevos hombres libres) insertadas en las lanzas que paseaban por las calles los mismos que tanto proclamaban. Y supongo que para Charlotte, la guillotina no podía ser de ningún modo legítima hija de los derechos humanos. Pero Charlotte, aunque ya lo respondieses en tu juicio final,diciendo "tuve que matar a un hombre para salvar a mil", me gustaría a mi también preguntarte: ¿también tú tuviste que matar para defender tu verdad? Pero... ¿es que siempre se tiene que matar?

viernes, 25 de marzo de 2011

El ser; Chicho Sánchez Ferlosio.

Aconsejar no es difícil, lo difícil es saber qué y a quién.
¡Pero es que aciertas de lleno! =D

Las tribulaciones del estudiante Törless. II

Anhelaba sentir por fin algo concreto en su interior; necesidades definidas que establecieran una clara distinción entre el bien y el mal,entre lo útil y lo inútil.
Anhelaba una capacidad de elección, aun cuando pudiera equivocarse.
Es decir, prefería en cualquier caso equivocarse a ir por el mundo con la sensibilidad a flor de piel.

viernes, 18 de marzo de 2011

Siempre es Domingo




La vida puede ser emocionante si tú la quieres vivir,
el mundo puede ser interesante si tú lo quieres así.
Parece siempre domingo, parece que estoy aquí,
el pensamiento es un juguete ambiguo para mí, para ti.

El amor es un pez irascible pero siempre es domingo,
si tú quieres ver lo invisible, porque siempre es domingo,
y ya ves la cosa es bien fácil de entender,
si no sabes lo que hay que saber ¿para qué correr?

El corazón es siempre imprevisible, difícil de manejar.
El sueño te convierte en invencible si tú lo quieres soñar.
Parece siempre domingo, parece una reflexión,
en el otoño vuelvo a ser un niño que es mejor, sí, es mejor.

La verdad puede ser imposible, pero siempre es domingo,
si tú quieres ver lo invisible, y es que siempre es domingo.
Y tal vez el regalo sea reterner lo que ambicionábamos perder,
y ¿para qué correr? ¿para qué correr?

El reloj seguirá impasible, pero siempre es domingo,
si tú puedes ser más flexible y es que siempre es domingo.
Al final buscarás lo increíble, porque siempre es domingo,
si tú quieres ver lo invisible... ya que siempre es domingo...

Y ya ves, el secreto es ponerse de pie.
Si no sabes lo que hay que saber ¿para qué correr?

martes, 15 de marzo de 2011

Las tribulaciones del estudiante Törless; Musil.

Ante las puertas de la mayor parte de las casas, había mujeres de pie [...] si eran jóvenes y guapas, los muchachos les dirigían groseras y chuscas palabras. [...] Törless no participó en estas orgullosas, tempranas, manifestaciones de virilidad de sus amigos. La razón de ello estaba en parte en cierta timidez frente a las cuestiones sexuales, como le ocurre a la mayor parte de los adolescentes; pero, sobre todo, en la naturaleza especialmente sensual de Törless, que tenía colores más escondidos, vigorosos y oscuros que la de sus camaradas y se manifestaba por ello con mayor dificultad.
Mientras los otros se comportaban desvergonzadamente con las mujeres, más por parecer "elegantes" que por verdadera avidez, el alma del silencioso Törless se revolvía, flagelada por una verdadera obscenidad.

domingo, 13 de marzo de 2011

Enseñar a aprender.

Cada vez me sorprendo más de mí misma.
Recuerdo las clases de historia, muchas veces a primera hora de la mañana, que me resultaban completamente soporíferas: un amasijo interminable de fechas, de nombres (siempre los mismos nombres), Felipes, Enriques, Carlos... Y no entendía a qué todo ese royo.
En las clases de Lengua y Literatura, aunque algo menos, me pasaba igual: predicado nominal, predicado verbal, complemento directo; que si Cela nació en "1900 nosecuanto", que si Lorca escribió tal tal tal y tal, que si la generación del 27 estaba formada por fulanito, menganito y su hermanito etc. En tinta lo escupía todo en los exámenes, y a la semana siguiente podía ir diciendo tranquilamente por la calle que El arcipreste de hita lo escribió Pío Baroja, o lindas burradas que aún hoy, suelto a desbandadas.
Y así con todo, excepto filosofía y cultura clásica, que por razones x me engancharían algo más, todo mi paso por la escuela, por el instituto, e incluso ahora en la universidad, es una pérdida de tiempo, una pérdida de tiempo muy completa, eso sí.
Pero me soprendo, como ya he dicho. Ahora me pongo documentales de la Revolución Francesa, de la Rusia zarista; o me miró en san google cuáles eran esos miembros de la generación del 27 (porque está claro, no he aprendido nada) y me propongo leerme al menos un libro de cada uno; o me descubro mirando en mapas dónde está tal país o que río cruza tal ciudad; o me apetece saber cómo se forman las tormentas, o qué era aquello de la ley de la relatividad, o o o...
Y es lo que cada día me convence más y más del fracaso, casi total, del sistema educativo, que nos empuja literalmente hacia el conocimiento, sin qué sepamos para qué, y sobretodo, sin que sepamos cómo afrontarlo. Es decir, que nos enseña de todo, menos a aprender.

Pero al menos, quiénes a la larga quieren hacerlo, encuentran, mejor o peor, su propia manera.

sábado, 12 de marzo de 2011

de películas... (II)

EL CLUB DE LA BUENA ESTRELLA; Wayne Wang.

Me resulta difícil encontrar otra película que muestre mejor la ternura de toda historia, incluso de las historias desgarradoras.


- Siento haber sido siempre tan decepcionante
- ¿De qué hablas, decepcionante? ¿del piano?
-De todo. Mis notas, mi trabajo, de que no me haya casado. De todo lo que esperabas de mí.
- No esperaba nada, nunca lo hice. Sólo esperanza. Deseaba lo mejor para ti, eso no es malo.
-¿No? Pues duele. Porque cada vez que esperabas algo que yo no podía darte me dolía. Me dolía Mamá.

[Sinopsis]
Al morir su madre, June es invitada a unirse al club de la buena estrella, formado por una serie de mujeres que se reúnen cada semana para jugar al mah-jong, disfrutar de la comida china y contarse historias. June, que sólo sueña con independizarse y adaptarse a la vida moderna, lejos de esos estrafalarios trajes de seda chinos, se irá viendo atraída cada vez más por ese mundo ancestral y por las historias que le revelaran a su verdadera madre.
La Buena estrella trata de lo que puede perderse y salvaguardarse entre generaciones, y entre personas que comparten un destino común.

viernes, 11 de marzo de 2011

La inconsciencia y el amor.

Mitología: Selene y Endimión.

Selene: diosa de la luna. Endimión: nieto de Zeus, pastor.

Endimión, tras ser destronado de Elida, buscó refugio en el monte Larmos, dedicado al campo y a los astros. Se enamoró de la luna, la única compañía además de su soledad.
Todas las noches, después de realizar sus tareas diarias, dormía profundamente dentro de la cueva que le servía de morada, pero si el tiempo era bueno, se tumbaba desnudo junto a la puerta de la cueva a dormir al aire libre.
Allí, Endimión contemplaba cada noche a Selene, y su corazón se nutría de un amor silencioso, hasta caer dormido. Selene no sabía del gran amor que había inspirado en el pastor, pero una noche bajó a la tierra, y al verle dormido, desnudo, le amó.
Desde entonces, le visitó cada noche, encontrándole siempre dormido, y se recostó junto a él sin despertarle. Así, dormido él y ella despierta, se amaron mucho tiempo.
La diosa ignoraba la fascinación del pastor hacia ella, y éste tampoco sabía que durante sus sueños se volvía objeto de amor de la diosa. Hasta que una noche, Endimión despertó en pleno amor y supo que era el amante de la diosa.
Se confesaron su amor secreto y comenzó su felicidad. Pero entonces, Endimión empezó a temer el paso del tiempo, que comenzaría a marchitar su cuerpo. Le pidió pues a Selene que con su poder divino, le concediera juventud eterna.
Selene acudió a Zeus, que decidió concederle lo siguiente: Endimión no sufriría el paso del tiempo mientras estuviese dormido sólo envejecería durante la vigilia.
Así, cada vez que Endimión dormía, se podía ver a Selene, acompañándolo, y cada despertar era feliz, aunque en cada despertar, ella ya no estuviese junto a él.
Aunque no haya escrito un final, como tal, para esta historia, se cree que Endimión y Selene continuan amándose, en silencio, en algún rincón remoto de la tierra.

martes, 8 de marzo de 2011

Opiniones de un payaso; Heinrich Böll.

No sé por qué, varias personas me habían recomendado ya leer este libro, y yo me resistía. Una de este tipo de reticencias sin sentido con las que suelo envolver algunas cosas: ciertos grupos, ciertos autores...
Me alegro mucho de estar desenvolviendo "Opiniones de un payaso" de Heinrich Böll, porque tras el papel me estoy encontrando con un estupendísimo regalo! =) Cuesta decidirse por un sólo fragmento.

"En lo que a mí respecta, no soy religioso, ni siquiera clerical, y me sirvo de textos y melodías litúrgicos por motivos terapéuticos: me ayudan de modo inmejorable a aliviarme de las dos dolencias con que me agobia la Naturaleza, melancolía y jaqueca".

"Todo de color de orín en mi piso: puertas, artesonado, los armarios empotrados; una mujer en batín rojo de orín, sobre la cama turca de color negro haría buen juego, sólo que no sufro sólo de melancolía, jaqueca, indolencia y del don místico de percibir olores por teléfono; mi dolencia más atroz es mi inclinación a la monogamia: sólo hay una mujer con la cual puedo hacer todo lo que los hombres hacen con las mujeres, Marie, y desde que ella me ha abandonado, vivo como debería vivir un monje, sólo que no soy ningún monje".

de películas.. (I)

LOS AMANTES DEL CÍRCULO POLAR; Medem.

Sigue estremeciéndome cada nueva vez, aunque la conozca palabra a palabra.
Y sigue, intempestivamente, haciéndome creer.



Estar enamorada no es fácil, no basta con desearlo, hay que escucharlo.


Voy a quedarme aquí todo el tiempo que haga falta. Estoy esperando la casualidad de mi vida, la más grande.

domingo, 6 de marzo de 2011

Prólogo del Anticristo; Nietsche.

Este libro pertenece a los menos. [...]
Hay que estar entrenado en vivir sobre las montañas - en ver por debajo de sí la miserable charlatanería actual acerca de la política y del egoísmo de los pueblos. Hay que haberse vuelto indiferente, hay que no preguntar jamás si la verdad es útil...
Una predilección de la fuerza por problemas para los que hoy nadie tiene valor; el valor de lo prohibido; la predestinación al laberinto.
Una experiencia hecha de siete soledades.
Oídos nuevos para una música nueva. Ojos nuevos para lo más lejano.
Una conciencia nueva para verdades que hasta ahora han premanecido mudas.

Sólo ésos son mis lectores, mis verdaderos lectores, mis lectores predestinados. ¿Qué importa el resto? El resto es simplemente la humanidad.

sábado, 5 de marzo de 2011

Los Mandarines; Simone de Beauvoir.


- Hablábamos todos demasiado: Dubreuilh, Perron, yo mismo; usted escuchaba con aire tranquilo.

- ¿Sabe? - dije - escuchar es mi oficio.

- Sí, pero hay que saber hacerlo. Usted debe ser una buena psiquiatra. Si yo tuviera diez años menos me pondría en sus manos.

- ¿Le tienta hacerse analizar?

- Ahora es demasiado tarde. Un hombre formado es un hombre que ha aprovechado sus deficiencias y sus taras para construirse; se le puede demoler, pero no curarlo.

- Depende de qué enfermedad.

- Hay una sola que cuenta: ser uno mismo.

El ruido y la furia; Faulkner.


"Y lo más extrano es que el hombre, concebido accidentalmente y todas cuyas respiraciones son jugadas con dados trucados en contra suya, no quiere afrontar ese importante final que conoce por anticipado y sabe que tiene que afrontarlo sin previos ensayos [...] hasta que un día, por puro desagrado, lo arriesga todo a una sola carta.
No hay hombre que haga esto bajo el primer acceso de furia, desesperación o remordimiento o desolación, sólo lo hace cuando ha comprendido que hasta la desesperación o el remordimiento o la desolación no son especialmente importantes para la sombra del que lanza los dados..."

jueves, 3 de marzo de 2011

Bienvenu...

Empiezo el blog con una frase que desborda sentido, y que habla, curiosamente, de la falta de sentido que puede encontrar todo aquel que se atreve a ponerse a sí mismo en tela de juicio.
Felisberto Hernández; Nadie encendía las lámparas:

"Pensaba en la inocencia con que la estatua tenía que representar un personaje que ella misma no comprendería".