Este régimen de encarcelamiento a café y desintereses en folios a times new roman 12 ¿por primera vez puede conmigo? puuuuuuufffffffffffffffffff!!!! puf y puffff! superior a mi capacidad de organización del tiempo.
Otra ruta mental:
ya tengo la cabeza cayeeeeeendo por abismos de los Picos de Europa.
Ahora, sentada en el borde de unos ojos de gato, unos enormes ojos de gato, que me miran como si yo ya apenas existiese, acaso en forma de mitad, de descuido... por fin entiendo que la música de la vida, la tocan dos instrumentos de viento que van armoniosamente a destiempo.
lunes, 30 de mayo de 2011
viernes, 27 de mayo de 2011
Manifiesto comunista; Marx y Engels.
Os horrorizáis de que queramos suprimir la propiedad privada.
Pero en vuestra sociedad existente la propiedad está suprimida para nueve décimas partes de sus miembros; existe precisamente gracias a que no existe para nueve décimas partes. Nos reprocháis, pues, que queramos suprimir una propiedad que supone, como una de sus condiciones necesarias, la carencia de propiedad de la inmensa mayoría de la sociedad.
En una palabra, nos reprocháis que queremos suprimir vuestra propiedad.
Efectivamente, eso es lo que queremos.
Pero en vuestra sociedad existente la propiedad está suprimida para nueve décimas partes de sus miembros; existe precisamente gracias a que no existe para nueve décimas partes. Nos reprocháis, pues, que queramos suprimir una propiedad que supone, como una de sus condiciones necesarias, la carencia de propiedad de la inmensa mayoría de la sociedad.
En una palabra, nos reprocháis que queremos suprimir vuestra propiedad.
Efectivamente, eso es lo que queremos.
lunes, 23 de mayo de 2011
viernes, 20 de mayo de 2011
Política pueblerina.
Bueno, como no hablar de política ahora que toca la absoluta cansinez y los bombardeos continuos de planfletos y de mentiras que ya hasta me resulta desagradable tener que tirar a la basura. Sería como querer pasar por un inmenso lodazal de barro pretendiendo no mancharse.
Así que bueno... a guarrearse.
Estoy sentada en el pueblo (que más da el pueblo, los pueblos cada vez son más parecidos, si es que acaso alguna vez ha existido esa diversidad cultural de la que hablan tanto), en casa de mis abuelos. Estoy leyendo, así que el hecho de que llegue la tropa socialista y se tiren media hora delante del buzón echando los votos me molesta doblemente: lo politicoso del asunto y que tenga que dejar de leer aunque sea un sólo minuto. Y dejan los sobres con los votos y se van, saludándome por la ventana porque mis abuelos son del PSOE y saben, de antemano, que entonces yo también estoy hereditariamente condenada a serlo o a hacer la papeleta de que lo soy.
Pero bueno, si eso no es lo que quería contar. Quería contar que después llega la tropa derechorra, y se paran también en el buzón, mirando de una forma todavía más estúpida aún que los anteriores, como si no supiesen quién vive tras las paredes que tienen delante.
Y no echarán sobre alguno. Antes de pisar la calle ya saben, de antemano, en qué casas echarán y en cuales no sus cartitas. Pero se paran, como si una repentina lucidez les hubiera hecho llegar a pensar en la posibilidad de reinventarse. Reinventémonos, vamos a unir a nuestra causa a esa gente que no ha estado nunca de nuestro lado.
Pero ya lo he dicho, que ya vienen con sus ideas fijas (bueno, nacieron ya con unas ideas fijas que serán las que tengan hasta que simple y llanamente se mueran) y no han echado ningún sobre.
Así que, mi conclusión es que no se trata de conseguir adeptos, ni de razonar, o de razonar al menos para convencer. Sus discursos siempre están dirigidos a los mismos, su vereda tiene la anchura justa y rejusta para que quepan los de siempre. Los soplos de aire fresco en este pueblo no tienen cabida porque todo el mundo se asegura de que estén bien cerradas sus respectivas ventanas.
No van, ni unos ni otros, a conquistar nada. Creo que más bien deberíamos imaginárnoslos como ese general que ha instalado una silla a la sombra de un árbol desde el que puede contemplar todo el territorio que el padre del padre del padre del padre de su abuelo sí que conquistó una vez. Ese general no tiene más que quedarse sentado, al fresco, y dejar que se le vaya resbalando la baba mientras mira todas sus cosas, que en realidad nunca le han pertenecido y nunca le pertenecerán.
Eso sí, es preferible. Preferible porque ya hay suficientes cabezitas que se creen y participan de esta pantomima. Sea toda pasividad bienvenida.
Y preferible claro, porque al no tener intención de echar el sobre en el buzón de mis abuelos, me han evitado más minutos de interrupción de la lectura.
Cada persona saca provecho de fuentes diferentes, pero todos sacamos provecho.
Así que bueno... a guarrearse.
Estoy sentada en el pueblo (que más da el pueblo, los pueblos cada vez son más parecidos, si es que acaso alguna vez ha existido esa diversidad cultural de la que hablan tanto), en casa de mis abuelos. Estoy leyendo, así que el hecho de que llegue la tropa socialista y se tiren media hora delante del buzón echando los votos me molesta doblemente: lo politicoso del asunto y que tenga que dejar de leer aunque sea un sólo minuto. Y dejan los sobres con los votos y se van, saludándome por la ventana porque mis abuelos son del PSOE y saben, de antemano, que entonces yo también estoy hereditariamente condenada a serlo o a hacer la papeleta de que lo soy.
Pero bueno, si eso no es lo que quería contar. Quería contar que después llega la tropa derechorra, y se paran también en el buzón, mirando de una forma todavía más estúpida aún que los anteriores, como si no supiesen quién vive tras las paredes que tienen delante.
Y no echarán sobre alguno. Antes de pisar la calle ya saben, de antemano, en qué casas echarán y en cuales no sus cartitas. Pero se paran, como si una repentina lucidez les hubiera hecho llegar a pensar en la posibilidad de reinventarse. Reinventémonos, vamos a unir a nuestra causa a esa gente que no ha estado nunca de nuestro lado.
Pero ya lo he dicho, que ya vienen con sus ideas fijas (bueno, nacieron ya con unas ideas fijas que serán las que tengan hasta que simple y llanamente se mueran) y no han echado ningún sobre.
Así que, mi conclusión es que no se trata de conseguir adeptos, ni de razonar, o de razonar al menos para convencer. Sus discursos siempre están dirigidos a los mismos, su vereda tiene la anchura justa y rejusta para que quepan los de siempre. Los soplos de aire fresco en este pueblo no tienen cabida porque todo el mundo se asegura de que estén bien cerradas sus respectivas ventanas.
No van, ni unos ni otros, a conquistar nada. Creo que más bien deberíamos imaginárnoslos como ese general que ha instalado una silla a la sombra de un árbol desde el que puede contemplar todo el territorio que el padre del padre del padre del padre de su abuelo sí que conquistó una vez. Ese general no tiene más que quedarse sentado, al fresco, y dejar que se le vaya resbalando la baba mientras mira todas sus cosas, que en realidad nunca le han pertenecido y nunca le pertenecerán.
Eso sí, es preferible. Preferible porque ya hay suficientes cabezitas que se creen y participan de esta pantomima. Sea toda pasividad bienvenida.
Y preferible claro, porque al no tener intención de echar el sobre en el buzón de mis abuelos, me han evitado más minutos de interrupción de la lectura.
Cada persona saca provecho de fuentes diferentes, pero todos sacamos provecho.
jueves, 19 de mayo de 2011
Último tango en París.
Esta vez opinar es sencillo: ¡Perturbadoramente excitante! o ¡¡Guau!!

- ¿Sabes? él y yo hacemos el amor.
- Oh ¿de verdad? Qué extraordinario. ¿Y él lo hace bien?
- De maravilla.
- Tú eres una infeliz. Sí, porque el mejor sitio para joder esta aquí, en este piso.
- Él está lleno de misterios.
- Escucha pajarito bobo, todos los misterios que puedas llegar a conocer en tu vida están aquí.
- Es como todo el mundo pero a la vez es distinto. ¿Sabes? hasta me da miedo.
A veces mE asusta.
- ¿Qué es, un chulo de barrio?
- Podría serlo, lo parece. ¿Quieres saber por qué estoy enamorada de él?
- Uy si, estoy impaciente.
- Porque sabe como conseguir que me enamore de él.
- Aja, y quieres que ese hombre al que amas te proteja y cuide de ti. Quieres que ese brillante y dorado guerrero te construya una fortaleza en la que puedas refugiarte para ya no volver a tener miedo, desterrar el miedo, y no volver a sentirte nunca más sola ni encontrarte nunca vacía. ¿Es eso lo que quieres verdad?
- Sí
- Pues nunca lo encontrarás.
- Pero si ya he encontrado a ese hombre.
- Bueno entonces no tardará mucho en pedirte que seas tú la que le construya una fortaleza con la ayuda de tus pezones, tu pelo, tu sonrisa, tu olor, y buscará un lugar en el que se sienta lo suficientemente cómodo y lo suficientemente seguro para poder adorar su propio aguijón.
- Te digo que he encontrado a ese hombre.
- No no, estás solas, tú estás sola. Y no serás capaz de liberarte de ese sentimiento de soledad hasta que mires a la muerte de frente. Ahhh, pero eso suena a romanticismo de mierda.

- ¿Sabes? él y yo hacemos el amor.
- Oh ¿de verdad? Qué extraordinario. ¿Y él lo hace bien?
- De maravilla.
- Tú eres una infeliz. Sí, porque el mejor sitio para joder esta aquí, en este piso.
- Él está lleno de misterios.
- Escucha pajarito bobo, todos los misterios que puedas llegar a conocer en tu vida están aquí.
- Es como todo el mundo pero a la vez es distinto. ¿Sabes? hasta me da miedo.
A veces mE asusta.
- ¿Qué es, un chulo de barrio?
- Podría serlo, lo parece. ¿Quieres saber por qué estoy enamorada de él?
- Uy si, estoy impaciente.
- Porque sabe como conseguir que me enamore de él.
- Aja, y quieres que ese hombre al que amas te proteja y cuide de ti. Quieres que ese brillante y dorado guerrero te construya una fortaleza en la que puedas refugiarte para ya no volver a tener miedo, desterrar el miedo, y no volver a sentirte nunca más sola ni encontrarte nunca vacía. ¿Es eso lo que quieres verdad?
- Sí
- Pues nunca lo encontrarás.
- Pero si ya he encontrado a ese hombre.
- Bueno entonces no tardará mucho en pedirte que seas tú la que le construya una fortaleza con la ayuda de tus pezones, tu pelo, tu sonrisa, tu olor, y buscará un lugar en el que se sienta lo suficientemente cómodo y lo suficientemente seguro para poder adorar su propio aguijón.
- Te digo que he encontrado a ese hombre.
- No no, estás solas, tú estás sola. Y no serás capaz de liberarte de ese sentimiento de soledad hasta que mires a la muerte de frente. Ahhh, pero eso suena a romanticismo de mierda.
miércoles, 18 de mayo de 2011
.
Siento afuera,
la brisa suave del otoño.
Siento adentro,
un diluvio salvaje de tormenta.
Tengo un adentro
y un afuera
en discrepancia.
Pero soy posible.
En esta rivera, en la otra.
En el río,en el mar.
O en los cuatro.
Como breve canción.
la brisa suave del otoño.
Siento adentro,
un diluvio salvaje de tormenta.
Tengo un adentro
y un afuera
en discrepancia.
Pero soy posible.
En esta rivera, en la otra.
En el río,en el mar.
O en los cuatro.
Como breve canción.
martes, 17 de mayo de 2011
Jane Birkin & Serge Gainsbourg
Como la ola irresoluta,
yo voy, voy y vengo.
Entre tus caderas.
Voy y vengo entre tus caderas.
Y yo me retengo.
Tú eres la ola, yo la isla denuda.
Tú vas, vas y vienes.
Entre mis caderas.
Tú vas y vienes entre mis caderas.
Y yo te retengo.
yo voy, voy y vengo.
Entre tus caderas.
Voy y vengo entre tus caderas.
Y yo me retengo.
Tú eres la ola, yo la isla denuda.
Tú vas, vas y vienes.
Entre mis caderas.
Tú vas y vienes entre mis caderas.
Y yo te retengo.
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