jueves, 19 de mayo de 2011

Último tango en París.

Esta vez opinar es sencillo: ¡Perturbadoramente excitante! o ¡¡Guau!!



- ¿Sabes? él y yo hacemos el amor.
- Oh ¿de verdad? Qué extraordinario. ¿Y él lo hace bien?
- De maravilla.
- Tú eres una infeliz. Sí, porque el mejor sitio para joder esta aquí, en este piso.
- Él está lleno de misterios.
- Escucha pajarito bobo, todos los misterios que puedas llegar a conocer en tu vida están aquí.
- Es como todo el mundo pero a la vez es distinto. ¿Sabes? hasta me da miedo.
A veces mE asusta.
- ¿Qué es, un chulo de barrio?
- Podría serlo, lo parece. ¿Quieres saber por qué estoy enamorada de él?
- Uy si, estoy impaciente.
- Porque sabe como conseguir que me enamore de él.
- Aja, y quieres que ese hombre al que amas te proteja y cuide de ti. Quieres que ese brillante y dorado guerrero te construya una fortaleza en la que puedas refugiarte para ya no volver a tener miedo, desterrar el miedo, y no volver a sentirte nunca más sola ni encontrarte nunca vacía. ¿Es eso lo que quieres verdad?
- Sí
- Pues nunca lo encontrarás.
- Pero si ya he encontrado a ese hombre.
- Bueno entonces no tardará mucho en pedirte que seas tú la que le construya una fortaleza con la ayuda de tus pezones, tu pelo, tu sonrisa, tu olor, y buscará un lugar en el que se sienta lo suficientemente cómodo y lo suficientemente seguro para poder adorar su propio aguijón.
- Te digo que he encontrado a ese hombre.
- No no, estás solas, tú estás sola. Y no serás capaz de liberarte de ese sentimiento de soledad hasta que mires a la muerte de frente. Ahhh, pero eso suena a romanticismo de mierda.

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