domingo, 30 de octubre de 2011

Perdido ya el miedo a las alturas.. :-)

Después de corrernos, no me marcharé corriendo.
Me quedaré otro ratito, junto a ti, perdiendo el tiempo.
Después de corrernos, no encenderé un cigarrito.
Fumo poco últimamente, y sólo fumo tus besos.

Me quedaré otro ratito con el silencio de tus ojos,
junto a ti, mirando al techo.
Sólo se escucha a lo lejos ese camión de la basura,
haciendo su ronda nocturna.

Después de corrernos no me quedaré dormido,
pues nada más bonito, que soñar contigo, despierto.
Después de corrernos no iré a hacer un pis ni iré a lavarme,
no oiré el teléfono ni el timbre, me quedaré contigo para siempre.

Me quedaré otro ratito con el silencio de tus ojos,
junto a ti, mirando al techo.
Sólo se escucha aquí cerquita, ese rugido de mis tripas,
y en el tejao, un gatito, le va maullando a la luna.
El camión de la basura; Albert Plá.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Mis amantes me ahogan.
Oprimen sus labios y se agolpan en los poros de mi piel,
me empujan por las calles y salas de reunión,
vienen desnudos a mí, de noche,
gritan de día ¡eh! desde las rocas del río,
se balancean y cantan sobre mi cabeza.
Me llaman por el nombre desde los jardines, viñedos y la intrincada maleza,
o mientras nado durante mi baño, o bebo en la bomba de la esquina,
o cuando el telón ha bajado en la ópera,
o echo una ojeada a la cara de una mujer en el coche del tren;
irrumpen en todos los momentos de mi vida,
besan mi cuerpo con besos dulces y balsámicos,
pasando sin ruido puñados de su corazón
y dándomelos para que yo los haga míos.

Hojas de hierba; Walt Whitman.

lunes, 19 de septiembre de 2011

En honor a la verdad

Soy más que sexo,
y menos que el amor.

El insomnio de una calle iluminada,
un pájaro enjaulado,
tras las flores de un balcón.

Soy más que una mera circunstancia,
y mucho menos que un adiós.

Cada mujer soñada por Hopper,
respirando inútiles aires de espera,
en la desnuda habitación.

Pero se acaba, se ha acabado.
No apetecen más pinturas sin color.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

apología del yo contradictorio

Sus disputas y sus desacuerdos no son en ellos mismos más que un confuso estrépito de batalla que no puede aturdir a quien tenga el cerebro libre y el corazón piadoso.
Vida o muerte, enfermedad y salud, espíritu y naturaleza,
¿son contrarios? ¿son eso problemas?.
Lo irrazonable de la muerte se desprende de la vida; si no, la vida no sería vida, y la posición del homo dei se halla en el centro, con la falta de razón y con la razón, de la misma manera que su posición está entre la comunidad mística y el individualismo inconsciente.
Eso es lo que veo desde mi columna.
El hombre es el dueño de las contradicciones, éstas existen gracias a él y,
por consiguiente, es más noble que ellas.

La montaña mágica; Thomas Mann.

sábado, 3 de septiembre de 2011

Tú me tocas.
Yo te toco.
Empieza este juego ancestral del llano placer.
Empiezo a despejarme y a dejar en la ropa esparcida por el suelo
las abstinencias cotidianas que agrian el carácter.
Desnuda.
Y no estoy derrotada, sino que empiezo a gobernar verdaderamente en mí.

miércoles, 31 de agosto de 2011

¿Quién soy yo cuando estoy sintiendo? ¿Qué es lo que muero cuando soy?.
SÍ! ¿Qué es lo que muero cuando soy?


Y así, me invita Pessoa (o yo misma me sirvo de otro para sacar algo más mío)
a preguntarme la misma cuestión.
¿Cuánto de mí muere mientras me arrastro a vivir? Hay una parte de mí, temo que una gran parte de mí, que agoniza entre cajones olvidados mientras yo (que casi siempre ingenuamente me creo completa) salgo a comerme los instantes que me aguardan, también semivacíos.

Esa parte nunca me llama ni requiere mi auxilio. Puede que por despecho, porque tenga constancia de que nunca acudiría a su llamada, o simplemente porque, del mismo modo que mi consciencia, está inmersa en esa pirámide de ignorancia que ningún ser humano pretende escalar, con vistas a que nos sea permitido el simple hecho de existir sin tener que traficar con nuestro ser íntimo y último a cada día que pasa.
El no elegir, la no acción… la pasividad a fin de cuentas. Todo encogerse de hombros y prolongar la quietud del alma, por un lado condición detestable, nos salva,

por otro, de ahondar en quiénes éramos, quiénes somos,
y qué fantaseábamos llegar a ser.
Nadie soportaría espejos tan nítidos que nos desnudasen a los ojos los esqueletos de nuestros paisajes de interior.

Mueren miles de nuestras personalidades bajo nuestro empeño simplista y puramente Occidental de que el hombre sólo es uno, indivisible y constante. O simplemente bajo el pensamiento de que el hombre ES, con toda la contundencia de tal afirmación.
Escuché, no recuerdo dónde, que el hombre es sólo un sueño de Dios, él nos sueña,
y sólo existiremos en medida de que siga soñando.
Así, hemos aprendido a rezarle, y cada rezo es una canción de cuna,

para que nunca despierte.
Yo no rezo. No sé si por eso existo más, o soy a cada minuto mucho menos.

Y lo cierto es que no me inquieta el no saberlo.

domingo, 28 de agosto de 2011

olvido-muerte

Como un pasado de mármol,
al igual que estas estatuas, este jardín tallado en piedra,
este hotel con sus abandonadas habitaciones,
estas congeladas figuras en silencio, en una larga muerte sin duda, que todavía guarda los pasillos por los que caminé hacia ti, entre dos hileras de rostros,
siempre inerte, congelado, vigilante, indiferente, hacia ti,
quizás todavía vacilante... como seguir viendo el umbral de este jardín.

L'annèe dernière à Marienbad - Resnais.