Ahora, sentada en el borde de unos ojos de gato, unos enormes ojos de gato, que me miran como si yo ya apenas existiese, acaso en forma de mitad, de descuido... por fin entiendo que la música de la vida, la tocan dos instrumentos de viento que van armoniosamente a destiempo.
lunes, 11 de abril de 2011
Nick Drake
Que la vida sólo se me ha dado cuando me dejé mecer por los sonidos, y he intentado cuestionarme con la menor frecuencia posible por ese qué habrá tras la última melodía de mi existencia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario