Ahora, sentada en el borde de unos ojos de gato, unos enormes ojos de gato, que me miran como si yo ya apenas existiese, acaso en forma de mitad, de descuido... por fin entiendo que la música de la vida, la tocan dos instrumentos de viento que van armoniosamente a destiempo.
jueves, 31 de marzo de 2011
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Tócame sin pudor, que tus vergüenzas se han quedado asomadas al balcón, a punto de echar a volar. Que mi única vergüenza es llevar tanta ropa que me esconde lo de dentro y me estrecha los momentos.
Lléname del vacío de las palabras con eco y con sentido, para disfrutar después aún más intenso, aún más concreto, el silencio que dejan los cuerpos dormidos después de haberse compartido, de haberse dado sin precio.
Ciérrame los ojos para que pueda mirar con las manos, con los labios.
Se mi tronco a la deriva, entre tantos caminos marcados que encuentro en los ojos de la gente.
Alomejor puedes decirme quién crees que eres, oír quién soy.
Alomejor puedes llegar a ser lo que hoy te muestro de mí, yo quizá pueda hacer que seas, mucho más allá de lo que crees. O terminaremos ambos (tú porque es lo que quieres y yo porque nos quiero,o viceversa) convirtiéndonos en las noches de ambiente espeso y mentes recién despejadas.
Que toda metamorfosis llegue al punto de lo posible.
miércoles, 30 de marzo de 2011
de películas... III
[Sinopsis]
Georges, de profesión periodista, empieza a recibir vídeos, rodados a escondidas en la calle en los que se le ve con su familia, acompañados por extraños e inquietantes dibujos difíciles de interpretar. No sabe quién se los manda. Poco a poco, el contenido de los vídeos se hace más personal. Georges empieza a pensar que se trata de alguien que le conoce desde hace mucho tiempo. Siente que tanto él como su familia están amenazados, y esta amenaza pone en evidencia la fragilidad de su hogar.
Cada obra de Haneke desmorona un poquito de la intimidad de cada uno de nosotros, y nos deja por completo desprotegidos frente a un peligro que esperamos, como una fiera que vaya a asaltarnos. Y al final de cada película, acabo pensando que ese peligro no soy más que yo misma. Consigue siempre que veamos la vida como una cuerda en continua tensión que en cualquier momento y por cualquier irrupción o sacudida, puede rompérsenos y con esos pedazos sólo podemos hacer una cosa: marcarnos un nuevo replanteamiento tras esa catarsis total. Y lo más acorralante es que deja al protagonista (y también al espectador) sumido en el malestar que se crea a lo largo de toda la película: no dará ninguna pista, ninguna solución. Así que la solución es apropiarse de ese malestar,de la culpabilidad, y aprender a vivirla.
martes, 29 de marzo de 2011
La tribulaciones del estudiante Törless. III
Era una falla de las palabras lo que le atormentaba.
Una conciencia a medias de que las palabras no eran sino subterfugios, pretextos fortuitos de lo que uno sentía.
Y hoy recordaba aquel paisaje, recordaba aquellas palabras, y tenía aquel claro sentimiento de mentir sin saberlo.
lunes, 28 de marzo de 2011
¿Acaso se puede amar a alguien que no nos sea extraño?
domingo, 27 de marzo de 2011
La razón entre la racionalidad.
«Dirigido a los franceses amigos de las leyes y de la paz. ¿Hasta cuándo, oh malditos franceses, os deleitaréis en los problemas y las divisiones? Ya bastante y durante mucho tiempo los facciosos y bribones han puesto su propia ambición en el lugar del interés general; ¿por qué, víctimas de su furor, se han destruido a ustedes mismos, para establecer el deseo de su tiranía sobre las ruinas de Francia? Las facciones estallan por todas partes, la Montaña triunfa por el crimen y la opresión, algunos monstruos regados con nuestra sangre conducen estas detestables conspiraciones... ¡Trabajamos en nuestra propia perdición con más celo y energía que el que hemos empeñado jamás para conquistar la libertad! ¡Oh francés, un poco más de tiempo, y no quedará de ustedes más que el recuerdo de su existencia!» Creo que Charlotte Corday no era revolucionaria, sino que ella misma era pura revolución. Ella era liberté, egalité y fraternité. Había accedido a asomarse al abismo que hay siempre entre teoría y práctica, y se había dejado caer por las contradicciones de la Revolución Francesa y de sus contemporáneos, que a pleno pulmón proclamaban el derecho de todo hombre a la libertad, a la educación y la cultura, a la igualdad; que proclamaban el triunfo de la racionalidad, de la verdadera justicia. Supongo que Charlotte, que de verdad había crecido soñando con este momento y deseando todo esto, no estaba tan atenta a estos gritos y sí más a las cabezas (de hombres, de esos nuevos hombres libres) insertadas en las lanzas que paseaban por las calles los mismos que tanto proclamaban. Y supongo que para Charlotte, la guillotina no podía ser de ningún modo legítima hija de los derechos humanos. Pero Charlotte, aunque ya lo respondieses en tu juicio final,diciendo "tuve que matar a un hombre para salvar a mil", me gustaría a mi también preguntarte: ¿también tú tuviste que matar para defender tu verdad? Pero... ¿es que siempre se tiene que matar?
viernes, 25 de marzo de 2011
El ser; Chicho Sánchez Ferlosio.
¡Pero es que aciertas de lleno! =D
Las tribulaciones del estudiante Törless. II
Anhelaba una capacidad de elección, aun cuando pudiera equivocarse.
Es decir, prefería en cualquier caso equivocarse a ir por el mundo con la sensibilidad a flor de piel.