Tócame.
Tócame sin pudor, que tus vergüenzas se han quedado asomadas al balcón, a punto de echar a volar. Que mi única vergüenza es llevar tanta ropa que me esconde lo de dentro y me estrecha los momentos.
Lléname del vacío de las palabras con eco y con sentido, para disfrutar después aún más intenso, aún más concreto, el silencio que dejan los cuerpos dormidos después de haberse compartido, de haberse dado sin precio.
Ciérrame los ojos para que pueda mirar con las manos, con los labios.
Se mi tronco a la deriva, entre tantos caminos marcados que encuentro en los ojos de la gente.
Alomejor puedes decirme quién crees que eres, oír quién soy.
Alomejor puedes llegar a ser lo que hoy te muestro de mí, yo quizá pueda hacer que seas, mucho más allá de lo que crees. O terminaremos ambos (tú porque es lo que quieres y yo porque nos quiero,o viceversa) convirtiéndonos en las noches de ambiente espeso y mentes recién despejadas.
Que toda metamorfosis llegue al punto de lo posible.
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