De los últimos 5 libros que he ido cogiendo de la biblioteca,
los 5 estaban subrayados o escritos por alguien.
Me pregunto ¿quién escribe en un libro de biblioteca?
Un libro de biblioteca, que es un clarísimo y determinado tipo de libro.
Me pregunto ¿quién escribe en libros que no son suyos?.
De hecho, más allá de eso (algo que no entiendo por la banal razón de que no sea costumbre compartida) me pregunto ¿no será siempre la misma persona la que "profrana" distintos libros?.
Lo temo. Hay una persona, no sé si mi alma gemela o mi demonio particular, que elije los mismos libros que tiempo después, paseando por la misma estantería (a veces premeditadamente pero en la mayoría de los casos tras el impulso del vagabundeo) acabo escogiendo yo.
Esa persona ¿existe? pues me aterroriza.
Ha escogido "En busca del absoluto" para demostrarme que además de influir en mis lecturas quiere hacerlo caótica o por lo menos improductivamente.
La primera vez que ha aparecido la palabra Sandwich en la página 87, a lápiz, la ha subrayado. En la página 88, en su segunda aparición, ha extendido una flecha hasta una nota, también a lápiz en la que llanamente escribe: NO.
Y en esa misma página, aparece el"tercer sandwich", o mejor dicho, debería aparecer: esta vez violentamente (a bolígrafo puro) ha tachado y borrado la palabra. Vamos que: primero hace que exista dándole importancia, después ya contrariado se la niega y finalmente, simplemente la mata.
¡Y a una palabra tan absurda!
¿Quién me escribe, me subraya y me mata parte de los libros?
Me da rabia. Si me empezara a dar menos rabia y más miedo, cambiaré de biblioteca, pero qué fastidio cuando no hay más en la ciudad... no! mejor, dejaré de ir a la biblioteca y compraré los libros, pero qué caro me va a salir cada capricho... no! ya sé, ya sé, empezaré a leer todo lo que este intrigante personaje, como alma gemela y diablo personal, sabe que ni como parada natural ni destino leería: manuales de didáctica general o las diferentes Constituciones que ha tenido España.
Sí, sí. Es una buena forma de darle esquinazo aunque...
¡dios! una forma perfecta de perder el gusto por la lectura.
¡dios! Ya sé quién me escribe en los libros. Es mi vagancia, mi mediocridad, mis defectos todos, los grilletes de mi caverna . Madre mía ¡¡¡ES MI YO ANALFABETO!!!
Ha aprendido a escribir sólo para que yo deje de leerlo.
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