- ¿No ha tenido malos pensamientos?
-Sí, padre - decía el niño, al azar.
Aunque ignorara cómo podía ser malo un pensamiento.
.......
El avión bajaba hacia Argel.
El Mediterráneo separa en mí dos universos, el de los espacios mesurados, donde se conservaban los recuerdos y los nombres, y el de lo vastos espacios, donde el viento de arena borraba las huellas de los hombres.
Había tratado de escapar al anonimato, a la vida pobre, ignorante, obstinada, incapaz de vivir al nivel de esa paciencia ciega, sin frases, sin otro proyecto que lo inmediato.
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