Hay que estar entrenado en vivir sobre las montañas - en ver por debajo de sí la miserable charlatanería actual acerca de la política y del egoísmo de los pueblos. Hay que haberse vuelto indiferente, hay que no preguntar jamás si la verdad es útil...
Una predilección de la fuerza por problemas para los que hoy nadie tiene valor; el valor de lo prohibido; la predestinación al laberinto.
Una experiencia hecha de siete soledades.
Oídos nuevos para una música nueva. Ojos nuevos para lo más lejano.
Una conciencia nueva para verdades que hasta ahora han premanecido mudas.
Sólo ésos son mis lectores, mis verdaderos lectores, mis lectores predestinados. ¿Qué importa el resto? El resto es simplemente la humanidad.
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