sábado, 5 de marzo de 2011

Los Mandarines; Simone de Beauvoir.


- Hablábamos todos demasiado: Dubreuilh, Perron, yo mismo; usted escuchaba con aire tranquilo.

- ¿Sabe? - dije - escuchar es mi oficio.

- Sí, pero hay que saber hacerlo. Usted debe ser una buena psiquiatra. Si yo tuviera diez años menos me pondría en sus manos.

- ¿Le tienta hacerse analizar?

- Ahora es demasiado tarde. Un hombre formado es un hombre que ha aprovechado sus deficiencias y sus taras para construirse; se le puede demoler, pero no curarlo.

- Depende de qué enfermedad.

- Hay una sola que cuenta: ser uno mismo.

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