
- Hablábamos todos demasiado: Dubreuilh, Perron, yo mismo; usted escuchaba con aire tranquilo.
- ¿Sabe? - dije - escuchar es mi oficio.
- Sí, pero hay que saber hacerlo. Usted debe ser una buena psiquiatra. Si yo tuviera diez años menos me pondría en sus manos.
- ¿Le tienta hacerse analizar?
- Ahora es demasiado tarde. Un hombre formado es un hombre que ha aprovechado sus deficiencias y sus taras para construirse; se le puede demoler, pero no curarlo.
- Depende de qué enfermedad.
- Hay una sola que cuenta: ser uno mismo.
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